(SIGUE CAPÍTULO UNO)
En este momento la loca anda
enfrascada pensando en Grecia y en los griegos. De cuando ella estuvo en Atenas
recuerda sobre todo el Partenón y a aquel padre y aquella hija dueños de una
tiendecita de souvenirs que tan profunda huella le dejaron. En total no estaría más
de media hora en la tienda, el padre solo hablaba griego y animó a su hija a
que atendiera a la loca en inglés, pero así y todo el seguía hablándole en
griego y ella, inexplicablemente le entendía. Inexplicablemente y porque la
hija le iba traduciendo, pero de todas formas, la loca percibía que entendía a
aquel hombre perfectamente, el dimotikí le sonaba a gloria del Olympo. Se llevó
varios recuerdos de aquella tienda; unos retablos preciosos imitando el arte
bizantino; uno de ellos representando a la virgen del beso que ahora la puerta de casa le guarda. Cuando finalizó el pago de la compra tuvo la sensación de
haber estado en casa de unos vecinos departiendo amigablemente, en lugar de comprando.
Cuando se daba la vuelta dispuesta para marcharse, el padre se acercó a la caja
donde tenía expuestos los nazares y le regaló el más grande. Un ojo inmenso. Se
lo entregó poniéndolo entre sus manos y al tiempo que se las cogía pronunció un
deseo en griego. La loca nunca, nunca, ha olvidado a aquel padre y a aquella
hija y se pregunta muchas veces cómo estarán, y si todavía seguirá la tienda.
Por eso ahora está pensando
una solución para Grecia. Se le ha ocurrido que los griegos podrían venderles
el Partenón a los árabes.
Total ¿qué vale un Partenón?
¿Acaso no vale muy bien sus cincuenta mil millones de euros? ¿Y acaso no los
tienen los árabes?, Vamos, los árabes tienen eso y mucho más, , pero no tienen el
Partenón, y si se lo gastasen en eso, menos tendrían para subvencionar al estado islámico. Además los árabes ricos son caprichosos (más por ricos que por árabes) y
hombre, el Partenón… Mira, Mohamed, ¿tú sabes el Partenón, eso que está en
Atenas…? Sí hermano. Pues ahora es mío. ¡Pero que me dices, por Alá! ¡Alá es
grande, hermano! Y ha querido que el Partenón fuera mío. ¿Pero cómo ha sido
eso? Naaaa, el Dechiripa, que si se lo compraba. Y yo, hombreeee, pero eso es
del país ¿no? Eso es griego, eso no es tuyo. Y él, sí, sí, bueno, en realidad
es patrimonio de la Humanidad, pero administrado por Grecia y Grecia ha hecho un
referéndum y el país está conmigo y ha decidido que lo privatizamos; o sea, es
de la Humanidad, pero lo administras tú Salmón, por cincuenta mil millones de
euros, ¿qué te parece?, La diosa Atenea ha vuelto para salvarnos. A mí no me
blasfemes que te tiro una piedra y no te lo compro, Dechiripa. Bueno hombre, no
te enojes, es que nosotros somos infieles, pero será nuestro propio patrimonio
el que nos saque de la miseria sin tener que recurrir más a esos horteras
capitalistas de Europa.
Total que yo me cogí el jet
y me fui allí in situ a verlo. Subimos el Dechiripa, yo, y mi séquito, a la
acrópolis, y cuando llegamos arriba
estábamos todos sequitos, Mohamed, qué de polvo y reseco que está todo aquello.
Pero bueno, le dije oye Dechiripa, esto está todo muy vacío ¿no?, aquí solo hay
unas columnas rotas. Bueno, eso es que se lo llevaron los ingleses, ahí Salmón
nosotros ya no podemos hacer nada, veas tú si puedes que lo devuelvan y no veas
el héroe que ibas a ser para nosotros, Salmón. Bueno pero también podría
dedicarlo a Alà, Alà es grande, alicataría el suelo y las columnas en oro, aquí
pongo unos baños con jakuzzis con fondo rosa salmón, de esta columna a esta
otra pongo un tobogán… Salmón, Salmón, es que con el Partenón te vendemos
también la democracia. ¿Qué quieres decir Dechiripa? Explícate. Pues hombre que
como tú allí en Arabia no puedes practicar la democracia, tú aquí con el
Partenón puedes tener una. Entonces para hacer cualquier cosa de esas que
quieres hacer, tú preguntas al pueblo y juegas al referéndum. Entonces yo,
hermano Mohamed, me quedé pensativo porque ciertamente no andaba nada
desencaminado el infiel griego, pero como a los árabes nadie nos gana negociando
me mostré implacable y le exigí que además del Partenón y la democracia, me
consiguiera en el mismo lote y por el mismo precio la cazadora del Follofaquis.
Y mírame hermano, ¿què? Ah, era eso, yo… A mí me ha sorprendido verte esa
prenda occidental por encima del thawb, pero digo, bueno, como el Salmón es tan
moderno, pues él sabrà, esto serà tendencia. ¡Pero qué dices hombre! Esto lo
llevo solo para ir por casa.
La loca vuelve de su
perspectiva curvilínea y se pregunta cómo es que a ningún hermano griego se le ha ocurrido
esta solución tan perfecta.

Pues tu lo dirás de cachondeo pero los de Bruselas ya les han pedido que dejen una garantia de 50.000 millones de bienes realizables y están pensando en las ruinas, ya sabes, de la misma manera que han trasladado castillos a USA piedra por piedra, hacerlo con el resto de ruinas famosas a precio de saldo... :(
ResponderEliminarBesos y salud
Yo no digo nada, estoy escribiendo una novela, coñ!
ResponderEliminarPero el Partenon es patrimonio de la Humanidad, y los únicos que les daría por quitarlo de ahí hoy por hoy, sería a los del estaso islámico a petardazos.
Dicho esto, a mí también me da rabia y pena cómo estan en Grecia, pero sobre todo los que de verdad lo están pasando mal, como en España, que hay mucha gente inocente pasándolo mal, y mucho egocéntrico hijo de puta dandose la vida padre. Si en España hay mucho imbécil, en Grecia también hay mucho imbécil, a ver si nos vamos a creer ahora que son todos hermanitas de la caridad.
La clave está en que se supiese gestionar la violencia, y que se la llevasen toda los mierdas. Lo que pasa es que son los mierdas los que terminan siempre gestionando la violencia, los mierdas pedantes la verbal, los mierdas chulopiscinas la física; y los mierdas pedantes chulopiscinas... A esos no los pillan nunca, esos están en los consejos de administración de las empresas.
Besos y salud.
No sé, veo algunas inconsistencias en el diseño del personaje. Se declara afectada de misantropía galopante pero al mismo tiempo sufre por el sufrimiento ajeno y está todavía conmovida por el recuerdo de la inesperada intimidad en una tienda griega. Pero claro, resulta que está loca y así todo cuadra. Es como hacer un relato sobre Dechiripas o Pabloiglesias, donde dije digo digo Diego y mañana según sople el viento, son personajes fáciles porque vale todo. Pero no, tampoco, porque dice que no está loca, que se lo hace para no sufrir, cosa que de entrada hace que el lector no se identifique mucho con la protagonista, porque la ve así como cobardona y la gente quiere héroes. También tengo algo que decir de un texto anterior, o más bien de los comentarios al mismo: Otra vez das explicaciones, otra vez destripas el invento y dices que a lo mejor todo es ficción, sólo porque una comentarista te advirtió de que no te hicieras muchas ilusiones con el de París. ¡Que se jodan los lectores, que no se arriesguen a leer, leer siempre es un riesgo y hay que llegar con él asumido, si luego les perturba lo que leen no es la escritora la que tiene que ayudarles a llevar su carga! En fin, estas eran mis críticas. Y ahora un saludo así con la manita, de lejos pero con una sonrisa y sincero y afectuoso. Ah, y una pregunta, que se me olvidaba: algo sé de etruscos, pero no tengo ni la más remota idea de qué o quién es Urnasis. ¿Es también ficción? Venga, más saludos.
ResponderEliminarEfectivamente: está loca. Independientemente de que sea una locura construida, es. El concepto tiene tanta fuerza que pasó de ser el título de un capítulo, al título de la novela.
EliminarEl lector ¿por qué tiene que identificarse con la protagonista, si esta está loca?
Urnasis es algo mío y solo mío.
¿Qué coño haces pidiéndome explicaciones? ¡Que te jodas! ¡No te arriesgues a leer! ¡No soy yo quien debe ayudarte a llevar tu carga!
Otro saludo mientras me aproximo a darte la mano.. que no te vayas patrás, coño, ven... que no te voy a hacer nada... Joder, Albert.