Habito una planicie infinita
en la que por cada movimiento desciendes hasta al borde del precipicio invisible.
Puedes romper el paisaje vacío tan solo con mirarlo,
e irrumpen indiferentes las aves cazadoras.
Sientes a lo lejos el calor de una hoguera apagada hace meses
entre el jolgorio de una tristeza permanente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


Lo de la tristeza...
ResponderEliminarEso ya no me gusta para ti... :(
Besos y salud
Gata, si no pones etiquetas me pierdo, jajaja. Esa foto tiene una luz muy cálida por la derecha.
ResponderEliminarBicos.