Fases lunares



martes, 19 de agosto de 2014

You must remember this



Leo novela irlandesa y me desayuno con mermelada de jengibre, ¡Dios, soy tan influenciable! (¿no es acaso esta expresión interjeccionada también típica de las islas británicas?).
Durante un tiempo fue mi preferida, pero incluso para tomar mermelada de jengibre es necesario el momento adecuado. Este no lo es. Surfeo sin tabla entre varios contratiempos que me niego a recordar, entre los cuales está el hecho de que no puedo salir del país, -teniendo que renunciar a mi estancia de una semana en Weimar-; o que A. se ha ido sin decir adiós.
Debí haberme hecho un bloody mary como el que nos hicimos el otro día mi peluquera-amiga y yo. Mientras me sube el tinte siempre le ofrezco café; pero esta vez no había ido al horno y además, hacía mucho calor.

Abrí la nevera y vi el zumo de tomate.

-¿Te apetece un zumo de tomate, Ilsa?

+ Ay sí, vale.

-…¿O mejor nos hacemos un bloody mary? –dejo caer con el tono naturalmente intrascendente de quien pregunta  si se quiere azúcar en el café, al tiempo que sujeto la puerta de la nevera y  me la quedo mirando de soslayo con la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás con expresión de esperar una respuesta simple)

+ Nunca he tomado uno.

- Pues siempre hay una primera vez. No puedes haber pasado la treintena sin haber probado un bloody mary, criatura (uf, odio esta expresión a lo Guardián entre el centeno, la próxima vez que me salga, me saco un ojo y hago que mi mutilada canaria me cague en la cuenca)

Espantada, Ilsa me observa sacar la botella de Absolut del carrito esquinero de mi bancada, y yo la tranquilizo:

-Primero, esta botella –la señalo con uno de mis dedos índice, (casi podría jurar que fue el de la mano que no sujetaba la botella)- está aquí desde el 2008 que inaguré la casa, y como verás, está prácticamente intacta…

+ Ese vodka es muy bueno.

- Sí, me enseñó a apreciarlo el mejor jefe que he tenido.-hago una pausa, para reanudar mi arenga tranquilizadora-, El bloody mary lleva vodka, pero no te preocupes que es poco, y con el tomate, la sal, y la pimienta, no se nota. Yo además le escurro limón, y no le voy a poner Tabasco.

Ilsa, estaba recién salida de una gripe intestinal, y al escuchar la palabra “Tabasco” se puso a mirarme como mira un gato al borde de una bañera con el grifo abierto. Yo me afano en sacar la cubitera del congelador, y en un plis preparo dos bloodys mary, que ríete tú del barman de Ricks’s café americain.



11.00 AM: De bloody marys en la cocina (¿Qué coño habré estado haciendo yo hasta ahora con mi vida?)



- Dime, ¿Por qué hay que sacrificar algo para escribir poemas, tanto más cuanto más buenos? ¿Cúanto, cómo de breve, ha de ser una vida para parir un poema eterno?
A mí me da miedo abrir los libros de poemas; me da miedo zarpar sobre el poema que me envía un amigo. Yo sé que es más peligroso que jugar a la Uija ésa - eso del vaso y el espíritu, ya sabes- (Ilsa asiente), más peligroso que las orillas cenagosas y nocturnas de los pantanos, o que el callejón de un muelle del puerto en primavera.
(Me pongo a contar los cubitos que quedan entre las tres cubiteras)
- Mira, hay 36 cubitos.



+ Bueno, el 36 es un mal número. Es el número de la talla que lleva a las mujeres al olvido; el año que estalló la guerra; la edad más difícil de sobrevivir: Marylin, Pizarnik, Lady Di... –me enumera Ilsa como una letanía. "Ruega por nosotros".-



- Ay, sí: Pizarnik, su eterna triste mirada.

+ ¿Conoces a Pizarnik? (Ilsa, ha pasado dos temporadas de varios meses en Argentina, buscando curro)

- Pues claro, lo que me extraña es que la conozcas tú. Tengo algo por ahí suyo (me meto un hielo en la boca y me giro disimuladamente para volver a echarlo en el vaso)

+ Léeme algo…


 Joder, con la Ilsa, sí que le ha dado raro el bloody mary


-Pero nena, ¿tú no tendrías que emulsionarme el tinte en lugar de emulsionarte yo las entrañas?
(Ilsa mira el reloj de mi cocina)

+ Quedan 7 minutos, porfa, léeme algo.

- Bueno, pero no me hagas subir; mira, lo busco aquí en el google –y alargo el brazo para agarrar mi ayfon-. Coño, que tú tienes la EGB y formación de peluquera, me estás acojonando. “Que le lea a Pizarnik” quiere la colega…

Mira, este mismo, que nos viene al pelo ¡Huy!, “al pelo”, esto también nos viene “al pelo”… Bueno vale, lo dejo, que me estoy metiendo en un bucle.

Ilsa  estalla a reír

+ ¡Un bucle! (servidora es talmente Diana Ross al frente de un rebaño de ovejas) ¡Eso también nos viene al pelo! ¡Al bucle!

Y sigue partiéndose. Yo la miro seria:

-¿Te leo o no te leo?

+ Sí, sí lee, lee

-Vamos allá:

“Si te atreves a sorprender
la verdad de esta vieja pared;
y sus fisuras, desgarraduras,
formando rostros, esfinges,
manos, clepsidras,
seguramente vendrá
una presencia para tu sed,
probablemente partirá
esta ausencia que te bebe.
”



+…

-…

(Pf. Pf. Pf. Pfpfpfpfpfpfpffffffffffffff grgrgrgrgrg jjjjjjjjjAaaaaaaaa...)



Nos entró tal risa histérica que llevo desde el jueves rezando una novena a la pobre Pizarnik como penitencia por el ultraje a que fue sometida su poesía, la cual, por descontado, no conozco en Absolut-o.


6 comentarios:

  1. Mira que si mientras bebéis fumáis un porro, os descojonais de risa... :)
    A Pizarnik como a Robin Williams, nunca les perdonaré que se quitaran la vida, era de todos, ya no les pertenecía a ellos, a ningún genio le pertenece, a los dioses tampoco... :(
    Besos y salud

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    1. En el relato queda perfectamente plasmado que las personajas se desojonan de risa.
      En el relato no aparece ningún porro.

      Pero respecto a lo de a quién les pertenece la vida, por ahí sí que no paso. La vida, y por tanto el cuerpo, es lo único que nos pertenece en este mundo. Y una mierda es de todos. Bastante es que no elegimos nacer. Ni el sitio, ni la familia. Los suicidas tienen todos mis respetos.
      hay suicidas y suicidas, claro. No me refiero a Hitler, por ejemplo, que se suicidó para que no lo cogieran.
      En la cumbre máxima de las personas respetables están las que, poseyendo la felicidad, se suicidan. No se me ocurre mejor corte de mangas al cosmos.
      En el otro extremo (los menos respetables) estarían los que matan por dinero.
      "Quien no se suicida, es porque no quiere ni ama", decía el poeta. Y quien se suicida ejerce el acto de libertad más grande que puede ejercer un indviduo, digo yo.

      Salud y besos!

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  2. Mi querida archinémesis, dos puntos:

    Celebro con entusiasmo y aplausos de foca una nueva entrada suya. Muy buena por cierto, añado. Pero mire una cosa, Adsolut no es un buen vodka como marca ni el wódka en sí de cualquier otra marca, ya que no deja de ser una mierda de agua y etanol (se lo dice una ex activa alcoholica bebedora). Mejor cualquier fermentanción de uva subidita en grados para un ponerse chispa.

    Y Alejandra Pizarnik, otra petarda con querencia al suicidio que ni tiempo le dió para unas arruguitas de expresión.

    Por cierto, ¿le subió el tinte? No se pondrá rubia y tonta. A los chicos les gusta las tontas al margen de color de pelo. Aviso.

    Besos, nena.

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    1. Archimiña, el bloody mary lleva vodka. Punto y aparte.
      A mí el tinte me sube siempre; pero esta vez me subió más el vodka, pa qué vamos a negarlo.
      Yo ya no tengo edad de andar con chicos. Estoy de vuelta de todo. Ahora toca andar con gatos, y en eso estamos.
      Biquiños wikiña.

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  3. Yo soy de vino tinto, Gata, pero en casa rara vez lo bebo. Me gusta mucho cuando ceno fuera con amigos. Me pone simpática y me entran ganas de hacer el tonto y reír por todo.
    Pero algún día tomaré un Bloody Mary porque todo lo que lleva tomate también me encanta, jaja.
    Bicos.

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    1. El Bloody Mary me pone de muy buen rollo. Pero debe estar perfecto, y eso incluye a la compañía.
      Gracias por pasarte, Blue.
      Besuchones.

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