Fases lunares



martes, 20 de mayo de 2014

TÍA MARÍA (1)

Esto no se lo cuento a nadie porque a nadie puedo contárselo.
Anteanoche murió mi madrina. Bueno, no saben si fue de noche o ya de día, porque ella a las cinco de la mañana todavía andaba despierta, intranquila en la cama hasta que la hermana le dijo que cogiera el rosario y lo rezara que con eso se tranquilizaría y se dormiría. Y yo no sé en qué misterio se quedó, le tocaba un glorioso puesto que ya era domingo, pero el caso es que tanto se durmió que ya no volvió a despertarse.
Hoy el cura en la homilía ha dicho que la muerte de mi madrina es la que él quisera para sí, serena, tranquila y con la oración en los labios.
 Ayer, cuando me avisaron de que estaba muerta, me quedé yo sinónima. Colgada al auricular fijo de mi casa sin articular palabra "mamá y yo vamos para allá", me dice mi hermana. "Tú quédate en casa y termina el trabajo. Luego te llamamos". Y ahí me quedo yo, como una autómata delante del ordenador. Pero al rato volvió a llamar mi hermana, para decirme que había poca gente en la casa, que los de la funeraria no habían llegado todavía y que mi tia estaba tranquila en el cuarto (¿Tranquila? ¿Y cómo no iba a estar tranquila una muerta?), que si quería verla. Joder, ¡pues claro que quiero! si has sido tú la que me ha dicho que me quedara en casa -excusa. Pretendías seguir con el trabajo. Si hubieses podido le hubieses dicho, "ay tía, ¿no te puedes morir otro día? mañan expongo y mira cómo me pillas""- Me levanté de un salto y sorprendida, comprobé que llevaba las bambas puestas y el bolso colgado en bandolera. Me había sentado al ordenador preparada para salir y sin darme cuenta -esperanza de no tener podrido hasta el subconsciente-. Corrí, sí: corrí hasta casa mi tia durante siete minutos de carrera libre que casi me cuesta un infarto. Y llego a la vez que el coche de la funeraria aparca en la puerta. "Pasa" me dice mi primo el mayor, "está en el cuarto" (coño, ¿qué les pasa a todos? ¿Pues dónde va a estar? ¿En la cocina bebiendo un vaso de agua?)
 ....

 Mi tia era tan enjuta que parecía hermana de Don Quijote. Con una media sonrisa que dejaba tendida en su cara como si no se diera cuenta, con la que te veías apuntada por el mayor -por sincero-de los cariños. Una sonrisa cupida, apunto de saetearte a besos. Besos cálidos, limpios, claros, que cuando te llegaban a las mejillas escuchabas claramente cada "te quiero" "te quiero" "te quiero", como aquellos del Nino Bravo -a mi tia le encantaba Nino Bravo-. La tia reza por ti cada día -ella se refería a ella misma siempre en tercera persona del parentesco, la tia esto, la tia lo otro..- Ay, tia, pues sigue, que no está clara la cosa. ¿No cariño? pues bueno, que sepas que la tia se acuerda mucho de ti, pero de veras ¿eh?, y enfatiza el tono como una santa indignada de la que se hubiese puesto en duda su fe. No sabes cuánto me acuerdo de ti, y cuanto rezo por ti. Que sí, tia, que ya lo sé.
 ....... 

Mi madre viene a casa una mañana de hace dos meses y me inquiere ¿cuánto hace que no ves a la tia Maria?. Pues no sé mamá, la veo mucho, me la encuentro por la calle. Es que la veo muy mayor, no sé muy floja, la tia no está bien, ¿Pero qué dices mamá?, si siempre está por ahí. La tia no está bien, está mayor, deberías ir a verla a su casa. Bueno vale, mamá, iré a verla. 
..... 

Y ayer por la mañana por fin fui a verla. Fui corriendo, tratando de atajar, quizá, todo el tiempo que no le dediqué, todo el tiempo que perdí entre achaques de pereza, cotorreando en el wassap, linkeando videos y chorradas, entre lecturas de columnas como una sansona ciega. Le dedico tiempo a mi peluquera, a mis compañeras de clase, a mi adorado ex profesor de inglés y hasta a mis gusanos de seda. Ayer corrí a verla, cuando ella ya no podía verme a mí. La casa de mis tias tiene un olor muy particular: a ellas. Y la conozco más de 40 años oliendo así. Cuando entré en la casa el olor familiar me invadió y con él las lágrimas en los ojos, los mocos en la nariz, y la culpa en el alma. ¿Cuánto tiempo, dios mio, hacía que yo no pisaba esa casa? ¿Cómo pude tener el corazón tan duro obligando a mis piernas a no dirigirme ya nunca más a su acera? Ayer por fin la vi, con sus ojitos cerrados, y la carita medio de cera. ¡Ay tía!, no te vayas, no te vayas tía por favor. Pobrecita. Mira que quietecita está y qué tranquilita. Acaricio su cara una y otra vez. Le despego un mechoncito de la frente que le caía en el ojo. No está fría. ¿Tía?. ¿Cuándo murió? Huy, seguro no lo sabemos, el médico dice que puede llevar unas cinco horas muerta. *Cinco horas con Mario*, pienso. Cinco horas sin María.
 ...... 

Esto no se lo cuento a nadie porque a nadie puedo contarselo.
Estuve esperando en la casa hasta que se la llevaron. Acompañé a la puerta a los de la funeraria que llevaban su carro de mi tia cargado, con mi tia de pie, atada con arneses dentro de una bolsa de plástico asépticamente gris . Miro alejarse el coche hasta que lo pierdo de vista tras la esquina. Os avisaremos cuando esté todo listo en el tanatorio. Regreso para casa. Ya no corro. Ya no son siete minutos, es más de un cuarto de hora. Llego a casa y abro la puerta. Entro. Mi casa tiene un triple techo a modo de linterna que te hace sentir como en una catedral postmoderna. Techo altísimo, espacios abiertos, como abiertas también quedan las puertas del balcón y del patio como cumplida norma. Mi casa solo puede oler a lo que entre de fuera.
Cuando llego al centro del salón donde el techo es más alto (yo es que esto no puedo contárselo a nadie), me doy cuenta de que huele a casa mis tias, al cuarto del que vengo. Me invade una paz infinita: mi tia está allí. "Me quedé en el cuarto misterio: La asunción de nuestra señora al cielo, por el segundo Avemaría", me aclara. 
Mi tia se ha venido conmigo, me la he traído puesta.

11 comentarios:

  1. Pues tiene que ser la mar de molesto tener a tu tía colgada de ti todo el día, aunque lo peor tiene que ser a la hora de dormir...
    En fin, que en paz descanse ella, porque tu no creo que descanses mucho, la verdad...
    Espero que se te pase pronto y ya no huelas a tu tia, ni la tengas que llevar colgada, la pobre...
    Besos y salud

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    1. Genin, no la llevo colgada, ella va por donde quiere, y tiene su cuarto.
      Además mi tia no pesa nada. Al contrario, mi tia es como el Red Bull ése, que te da alas.
      Salud y besos.

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  2. Buf, lo siento, Gata. ¿Te acuerdas de aquellos planos de Heidi en los que se le veía bailar el agua en los ojos?, pues así estoy yo ahora mismo. Será por lo que escribiste y porque también tengo a mi padrino algo "tocado".
    Un beso.

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    1. Blue, deja esto inmediatamente y corre a ver a tu padrino, ¡Ya!.

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  3. Voy todas las semanas. Ayer mismo fui. En fin, cousas...
    ;-)

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  4. Entonces no te he dicho nada.
    Besuchones.
    (Soy yo. Es que voy a estar 3 días sin ordenador, y desde el móvil no me reconoce el guardián del reino)

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  5. Una entrada genial. Lamento la pérdida.

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  6. Eso está hecho. Y con placer, además.

    (Soy Gómez y me pide muchos datos.)

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  7. Buenas. Soy Gómez. Éste es mi correo:

    peterparkeresspiderman@outlook.es

    Saludos.

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  8. A ver. Nunca había visto el correo en este blog. Sigo sin verlo, si a eso vamos.

    Te invité a una comida. Es mi intención hacerlo. Me apetece hacerlo. Si eso va a traerte o traerme algún problema, mejor que lo dejemos.

    El que te he dado es mi correo. Si no te apetece o algo así, no pasa nada. De verdad.

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