Hay dos cosas de las que no puedo escribir. La muerte de mi madre 9 meses después de la de mi padre; y tres años exactos después, la de mi gata Trini.
La primera me ha hecho ir por la vida como una autómata hueca, y la segunda rellenó definitivamente la oquedad de tristeza.
Digamos que ahora más o menos todo me importa una mierda.
Gano yo: dije que la rabia revitaliza y la tristeza mata. Aunque eso ahora también me la suda.
Siempre tengo razón, joder.

Tiempo. Necesitas tiempo.
ResponderEliminarUn abrazo, Gata.