I should write. Long time ago that I should have.
Ich möchte mit meiner Familie bleiben.
Trastorno las palabras hasta el punto de no saber utilizarlas ni en mi propio idioma que ya no sabemos cuál es (y ahora encima hablo en plural como el Fernando Alonso)
El caso es que lo del idioma propio ya se me ha quedado muy, muy grande. Recuerdo que era el castellano porque es con el que hice el proceso lectoescritor (cuánto me gustó siempre esa expresión “proceso lectoescritor”, lo mejor de todo cuando la utilizas es la cara de póquer que se le queda a la gente en plan “cielos, ¿por qué no se me ocurrió nunca a mí algo así?” Lo captan en seguida, pero es evidente que nunca habían utilizado la expresión), y además es mi idioma más leído. Por otra parte y echándole un pulso en lo del idioma propio, tengo al valenciano al que llevo escuchándo antes que al castellano y bajo cuyo palio lingüístico vengo relacionándome con algunas de las personas más importantes de mi vida. Además acudí a los grupos de valenciano en las clases de la facultad porque había menos gente y eran los mejores alumnos (los alumnos de pueblos valencionoparlantes, cuyos padres hacían el esfuerzo de pagarles el alquiler de un piso y la manutención, si estaban allí era para sacarse la carrera ya que sabían que sus padres estaban haciendo un sobreesfuerzo, y se les caía la cara de vergüenza si no lo conseguían. Sí: fueron los mejores alumnos, de hecho creo que yo me salvé por frecuentarlos a ellos y no a los de castellano de la tarde)
Pero me rondan las palabras inglesas y alemanas como mercenarios en la noche intentando asaltar las almenas de un castillo, las del mío para más señas.
Estoy tan bloqueada que algunas veces hasta presiento un ictus. Escucho a mis amigos y conocidos (a quienes ya no frecuento) cómo se cuentan unos a otros “ha tenido un ictus, al final ha caído”, es una imagen que se me está repitiendo últimamente, ante la procesión de títulos (a cual más bueno) de capítulos imaginarios de una supuesta novela que no consigo desarrollar.
Me he dado cuenta de que en según qué situaciones, finalizar unas clases que te llenaban puede ser un drama, pues desencadena la invasión de la enfermante nostalgia a la que me gusta tildar de "aparatosa" (dios, con lo que odia este hombre las comillas) en honor a mi adorado Manuel Jabois, que comienza a carcomerte como el minador del naranjo o el virus de la tristeza (me refiero a la nostalgia, no a Jabois)
Cómo expresarle a mi teacher lo mucho que voy a extrañarlo, es una hazaña para la que, como ha quedado demostrado, no estoy preparada. Cómo podría decirle que todos estos meses fue el responsable de mi pequeña alegría semanal; que si me mantenía en pie, ilusionada, era gracias a mi ínsula Barataria de la clase de los viernes.
Cómo explicarle que si estuve bien peinada, impolutamente tintada, esmaltadas hasta la perfección las uñas de los pies, limados y lijados cual tablones en carpintería mis talones, excelsamente hidratada, masajeada, perfumada, alimentada de estilismo, always ready y feliz, era para no defraudarle.
Cómo poder explicarle para que él lo entienda, que construyó con sus propias manos el puntal con el que me sostenía en tierra.
En definitiva, cómo pedirle perdón por no haber sido yo quien lo criara de niño amamantándolo con mis propios pechos.
Y no escribo. No puedo escribir.
Este barbecho de lutos me llevará a morir yerma como una mula.
Fascistas (Un cuento de verano)
Hace 4 semanas

No entiendo por qué no hay clases en verano.
ResponderEliminar¿Es que todo va al revés?
Me ha gustado mucho cómo está escrito esto.
Bicos.
Oh, sí que hay clases en verano, unas comenzarán la semana que viene, pero esas, las de entonces, ya no serán las mismas. :D
Eliminar(Tengo todo julio ocupado con clases intensivas de todo. Mi estrategia es ocupar todas y cada una de mis neuronas para no dejar ni un solo hueco a la locura)
Gracias azulona.
Besuchones.
"..para no dejar ni un solo hueco a la locura".
ResponderEliminarPero ya sabes lo que pasa después, ¡que no se puede para ni un segundo!
;-)
Bicos e bo domingo.
Es que de eso precisamente se trata, azulona: de no permitirme parar ni un segundo. Si me paro me caigo, y si me caigo yo ya no me vuelvo a levantar. Es esta mi última carrera.
EliminarBicos (el domingo fou bo ;-) )
Tremenda gata perezosa, si no actualiza esto ni me me molesto en visitar, que el té debe estar frío
ResponderEliminarPor una vez, y sin que sirva de precedente, te doy la razón: me domina la pereza (prefiero pensar eso a que estoy en dique seco, yerma como la tierra de debajo del eucalipto.)
Eliminar(¿Alguna sugerencia?)