Mi querida sobrina,
Por la presente agradezco tus letras aunque sean por medio de ese invento endemoniado al que tan aferrados andáis no solo los jóvenes sino todos los ciudadanos, independientemente de su edad, credo o condición y que no sé qué alma se encargó de bautizar (si es que con semejante acción puede utilizarse tal verbo) como wassap (y que ya sabes que yo no tengo)
Me entristece, sin embargo, encontrarte tan alicaída, que tú traduces como plof, ante lo que parece uno de esos momentos en la vida en que nuestros pies se sorprenden cada vez que tras un paso se encuentran con suelo debajo.
Mi amor, camina tranquila. Camina sin temor, con o sin pausa, pero camina.
Hay mil cosas que quisiera decirte, las mismas miles que a tu edad quisieron decirme a mí, aquellos quienes como yo ahora a ti, tanto me querían. Pero no voy a decírtelas como ellos no lograron decírmelas a mí mas que con pequeños guiños de ánimos, medias sonrisas como pistas, y palmaditas en el lomo cuando encontraba una buena senda.
Eres tan joven y tan maravillosa, tienes tanta vida por delante que si lo supieras el vértigo no te dejaría continuar.
No te puedes ni imaginar lo guapa que eres ni tampoco que nunca más tanto lo serás.
Cierta vez le dije a tu hermano pequeño, mi adorado sobrino, que pasase lo que pasase, fuera lo que fuese, ante cualquier, cualquier momento y situación contraria, se ocupase solo y únicamente de coger aire. Coge aire, le dije. Respira hondo. Lo primero que hacemos cuando tomamos contacto con el exterior después de salir del seno materno es respirar. Dicen que ese primer contacto del oxígeno con nuestros pulmones es la experiencia física más dolorosa que jamás sufriremos en nuestras vidas y que por eso lloramos al nacer (no es al nacer, ¡es al respirar!) y por eso la olvidamos. Pues bien, con todo lo que nos duele esa primera vez, nos reconforta todas las demás. No hay acto ni verbo que nos conecte más con la vida, que nos provoque más la sensación de estar vivos, que el acto consciente de tomar aire.
Le dije a tu hermano: piensa y realiza, que mientras puedas coger aire, todo tiene solución.
Y yo ahora a ti aún te digo más: agradece cada vaso de agua que te llevas a la boca. Cada mañana que te levantas sin que te duelan los ojos, ni las muelas, ni la cabeza. Cada carrera que puedas darte (mucho más si encima es a la orilla de una playa). Cada manzana, cada abrazo de una amiga, cada risa incontenible, cada vez que vas al baño. Agradece las compresas, los tampones, los analgésicos. Agradece todos tus bolis de colores. Agradece la novela que te estás leyendo, ese vuelo a San Sebastián, las clases de alemán, agradece tu talento.
Pero eso sí, no agradezcas nunca que te quieran, porque el amor es de las pocas cosas, sino la única, que no hay que agradecer. Quien te quiere lo hace con placer, así es que, que te agradezcan los demás.
Alégrate por ser como eres, de buena, de lista, de responsable, de simpática, de cariñosa y de graciosa.
Camina tranquila porque no estás sola, porque es imposible ser tú y estar sola.
Respira hondo y no vayas con prisa ¿De qué tienes prisa? ¿No ves que podrías adelantar a tu futuro y no llegar entonces a ninguna parte?
Respecto a lo que me preguntas, sí, yo dejaría los tacones para el rato de la noche y no, no llevaría el pelo recogido.
Y ya sabes, envíame un wassap con lo que haya, cuéntame cómo queda la cosa.
Pórtate bien, no hagas nada que (a tu edad) no haría mi queridísima hermana, tu madre, y come fruta.
Tiene la inmensa suerte de quererte,
Tu tia y madrina.
Fascistas (Un cuento de verano)
Hace 4 semanas

Que preciosidad de carta, me he orgasmao tó leyéndote... :))
ResponderEliminarSi todo el mundo siguiera esos sabios consejos, tu y yo incluidos, hubiéramos aprovechado la vida mucho mas y con mas felicidad, pero mira, nunca es tarde si la dicha es buena :))
Besos y salud
Qué exagerao que ers Genín, pero ya sabes que me gusta.
EliminarY cuánta razón tienes, ¡Ay si volviésemos atrás con todo lo que sabemos ahora! (Pues un desequiibrio, sería un desequilibrio porque nos haríamos los amitos del planeta)
Salud y besos,,
Que maravilla, tienes un hada madrina que te quiere y te quiere bien.
ResponderEliminarBuenos consejos, de esos que no se deben olvidar. Qué importante lo que dice y qué bien dicho. Lo enmarcaría.
Dale las gracias de mi parte.
Bicos y aire, mucho aire.
Muy bien azulona, se las daré.
EliminarAire, aire, aire, como cantaba ése... ¿Miguel Bosé?
ah, no, no, era Pedro Marín, ¿no?, che, mira, espera que voy a buscarlo...
Pedro Marín:
Eliminarhttp://youtu.be/NmZ-3ZjlMck
(ay, pero yo a este ya no me lo respiraba.. mira, soy más de Chayanne)
Besuchón azulona.
También hay otra que habla de aire y que me encanta: http://www.youtube.com/watch?v=zt8RT5cv7BQ
EliminarAsí que eres tú la madrina...
Huy, cuánto me gusta a mí ese hombre, cómo canta, esa voz suave tan definitiva.
EliminarEsta canción no la conocía, es muy de él. Preciosa (la canción y tú, bluona)
Adorable tu madrina, cuanto amor que te tiene, hacéle todo el caso del mundo y no te olvides de mandarle whatsapps.Un beso.
ResponderEliminarBueno ya: a ver, de ser alguna yo sería la madrina, y la otra sería MI sobrina.
EliminarOs agradezco infinito que me veáis como a una jovencita con wassap o como se escriba eso (incluso me conmovéis) pero que no; que la machuchona sin wassap so yo.
Aunque para rectorcida yo: me enviaré wassaps contándome cómo me ha ido.
Besos transoceánicos
(¡¡Gracia siempre Fiorella!!)
No cambio el comentario más que en que te diría: que adorable madrina que sos y cuanto amor tenés por tu sobrina. Bah, sin whatsapp se vive lo más bien.Pero sin comer fruta no, eso me encantó. Un beso.
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