Las que más me quieren son las madres de mis amigas.
Esa mujer por ejemplo, la madre de G, hace ya unos 15 años que G y yo nos distanciamos. En realidad fue literalmente la distancia geográfica lo que nos distanció, pero con el tiempo, tendí a pensar, que disponer de esa excusa que nos brindaron nuestros destinos fue una suerte, porque así nunca reñimos, nunca terminamos mal y las dos nos evitamos la angustia y el malestar de un feo episodio, a todas luces esperable, dado que la vida nos estaba llevando por deroteros completamente enfrentados. Ella naturista, vegetariana, insumisa, antisistema...alternativa que se llama. Y yo trabajando para una multinacional farmacéutica...
G era (y es) adorable. Y una puede entender que lo sea cuando conoce a su madre.
La madre de G me encontró esta tarde por la calle y se me comió a besos. Nos hemos saludado de entrada con aspavientos, sonrisas y los dos besos de rigor; pero mientras yo le contaba lo mío ella no podía reprimir el estirar los brazos para cogerme de la cara y hacer que me agachara para darme más besos. Esa mujer siempre llevó la alegría y la fuerza encima. Cuando fuimos inseparables yo le decía a G "tu madre es una Sansona" y vaya si lo era. Vaya si lo es.
Una, sobre todo en circunstancias de dudas trascendentales como esta que llegó hace dos años y le cuesta marcharse, se da cuenta que algo bueno tuvo que hacer, cuando hay gente que se alegra tanto de verte y le brilla en los ojos tanto cariño. Supongo que en la vida llega el momento de mirar un poquito hacia atrás, ligeramente, tan solo un parar y ladear un poco la cabeza mientras le damos un sorbito a la cantimplora, auyentando el visceral miedo de convertirnos en estatuas de sal, para contemplar lo andado y reconfortarse un poco reconociendo los buenos tramos que conseguimos hacer junto a tan buena compañía. Aunque al tapar la cantimplora, observemos divertidos la inscripción del lateral: "Recuerdo de Sodoma"
Si y después de mirar atrás, lo próximo que tenemos que hacer para no convertirnos en estatuas de sal es dar y recibir un abrazo o dos con todo el cariño que seamos capaces de transmitir... Besos y salud
O tres, Genin... (Me fallaste la pasada entrada para preocuparme que yo lo sé; pero vi que estabas bien, así es que no me engañaste...) :D Salud y besos,
Tienes toda la razón en esa reflexión y la señora parece un encanto, pero seguro que quiere lo que ya es querible. No conocía esa versión de Mammy Blue, pero seguro que aún no nacieras cuando fue éxito la original, jaja. Bicos e boas noites.
¿Cuánto de personales?
La de la foto no soy exactamente yo; se la he cogido prestada a un amigo (Manolo Cabrera) que me dijo que me cedía los derechos. Le he pedido que me haga una de un gato mojado, pero todavía no me la ha enviado.Dice que si sé lo que corre un gato cuando se moja. Y sí, algo sé de eso...Así es que esperaremos y mientras, nos quedamos con esta deliciosa mona de cara colorada. Es que es muy pudorosa. Como yo.
Si y después de mirar atrás, lo próximo que tenemos que hacer para no convertirnos en estatuas de sal es dar y recibir un abrazo o dos con todo el cariño que seamos capaces de transmitir...
ResponderEliminarBesos y salud
O tres, Genin...
Eliminar(Me fallaste la pasada entrada para preocuparme que yo lo sé; pero vi que estabas bien, así es que no me engañaste...) :D
Salud y besos,
Tienes toda la razón en esa reflexión y la señora parece un encanto, pero seguro que quiere lo que ya es querible.
ResponderEliminarNo conocía esa versión de Mammy Blue, pero seguro que aún no nacieras cuando fue éxito la original, jaja.
Bicos e boas noites.
Gracias Blue, por todo. Por suponerme querible de antemano y por rejuvenecerme...
ResponderEliminarY por estar ahí.
Besuchones, Mammy-Lady Blue
Gnete a la que le brillan los ojos al verte, eso es impagable, sobre todo si es mútuo.
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