Cuando el hombre de mi vida nació, a
mí ya hacía un año que me había bajado la regla.
Ahora puede que solo me quede un año para perderla.
Ahora puede que solo me quede un año para perderla.
El día que Ángel anunció a sus padres
que tenía novia, que estaba muy enamorado y que se sentía con la fuerza de una
manada de bisontes en plena emigración, a ellos ambos se les hinchó el corazón
de alegría y de esperanza. Su Ángel siempre había sido un chico muy tímido, muy
honrado, muy servicial, y muy familiar.
Sus padres temían siempre que alguien
pudiera aprovecharse de él y lastimarle, pues piensan que en el mundo lo que abunda
es la gente innoble y desaprensiva, y no los honestos de corazón como Ángel.
Ángel jamás les dio ningún disgusto,
más bien al contrario, terminó sus estudios de ingeniería química con grado
y con muy buen expediente. Era
deportista amateur en la disciplina de voleibol, constituyendo un estandarte
para el equipo local donde era querido y admirado por igual durante los 15 años
que duró su andadura.
Muchas chicas iban detrás de Ángel,
porque él es guapo, listo y bueno. Pero la ausencia total de frivolidad por su
parte, un elevado sentido del romanticismo más extremo y su apabullante
inseguridad en todo lo referente al sexo, hizo que Ángel no se dejara atrapar
ni seducir por ninguna de las niñas que tanto y tan bien se arreglaban para
acudir ante su presencia a cualquier partido, reunión, fiesta, o dondequiera
que él se prodigara.
A nosotros nos unió el INEM.
El día de la selección a la que fuimos convocados para realizar un curso, no reparé en él (más tarde él me diría que él en mí sí), pero el segundo día de clase, en el primer intermedio, tras haberme estado observando mientras hablaba por mi móvil un tanto alejada del grupo, y ante la cara de circunstancia que al parecer yo mostraba al colgar, cuando pasé por su lado para volver a clase me acarició con un “¿todo bien?” por sorpresa y a traición; y yo (ahora viene un hecho cuya descripción podría ser el título de un bolero que bien merecería esta historia) clavé mis ojos en sus ojazos negros, y desde entonces que viven allí. De hecho, todo esto lo escribo en braille.
El día de la selección a la que fuimos convocados para realizar un curso, no reparé en él (más tarde él me diría que él en mí sí), pero el segundo día de clase, en el primer intermedio, tras haberme estado observando mientras hablaba por mi móvil un tanto alejada del grupo, y ante la cara de circunstancia que al parecer yo mostraba al colgar, cuando pasé por su lado para volver a clase me acarició con un “¿todo bien?” por sorpresa y a traición; y yo (ahora viene un hecho cuya descripción podría ser el título de un bolero que bien merecería esta historia) clavé mis ojos en sus ojazos negros, y desde entonces que viven allí. De hecho, todo esto lo escribo en braille.
-“Es una chica que conocí en el curso
del INEM”. Los detalles sobre la personalidad de ella son expuestos con el
mismo cuidado y orgullo que un vendedor de sedas pone a la hora de mostrar su
mercancía.
Y su edad es dejada caer como este
mismo mercader dejaría caer una moneda en la mano insignificante de un niño
recadero, sin mirarle, en un gesto apenas perceptible mientras mantiene fija la
mirada en el cliente.
Pero sus padres sí lo perciben, y acaba
de helárseles la esperanza y la alegría en sus sendos corazones convertidos ahora en dos cubiteras de colores. Rosa la de ella, azul la de él.
Ángel mantiene su boca pegada a mi
oreja para contármelo, mientras me abre la blusa para sacarme las tetas; yo aprieto
todo lo que puedo mi culo contra su bragueta.
Nos gusta follar on the rocks.
“¿Todo bien?”
(NOTA: Yo tengo un picahielos. Me lo
compré presintiendo la imperante necesidad.)


Bravo, bravo, bravo. Que Vds, lo follen bien. Y a sus padres que les den. El picahielos ¿para qué?
ResponderEliminarUn beso gatuno.
Buf, Marcela, es que se me olvidó poner en la introducción que los padres querrían nietos... No sé es que soy muy impaciente y casco las cosas como salen, muy poco trabajadas, y por eso. Debí pegarle unas cuentas vueltas, pero es que soy lo peor para eso, lo peor. Llevo tanto tiempo en dique seco, que cuando parece que me salen varias frases las cuelgo, y así me va.
Eliminar(NOTA: De lo escrito, cualquier parecido con la realidad, es pura fantasía)
Besos Leonarda, voy a ver qué te cuentas que veo que hay novedades.
Lo del picahielos es un peligro, pero follar on the rocks, es la releche de rico, claro que, pensandolo bien, siempre te hará falta el picahielos...
ResponderEliminarBesos y salud
Exacto, exacto Genin, lo has pillado de maravilla, eso es lo que quería yo poner, pero es que tampoco lo había entendido. Menos mal que estás tú ahí al quite.
Eliminar"Ponga un picahielos en su vida"
Salud y besos.
A mí me gusta todo, Ángel y la historia, pero los ojos siempre se me van a las etiquetas, jajaja, deberían ser de neón. Y como todos preguntan, yo también ¿que es un peuquito?, es que dejas cabos sueltos y tenemos que cerrar la historia como sea.
ResponderEliminarBicos.
:D Esto son peuquitos: http://latiendadelbebe.com/117-63-large/peuco-doble.jpg
EliminarCuando pongo las etiquetas, es a ti a quien tengo siempre presente. Que lo sepas.
Besuchones, azulona.
Gata, no te cuento porque ya lo sufres el lío que me monto con la rapidez con la que le doy al enter. Entre otras cosas decidi hacer si pasar el limpia textos porque ni quería fijarlos ni darles esplendor. Así que perpetro blogs. Y te diré que si quiero, puedo. Pero no quiero. Me gusta la escritura a vuela tecla y con decición. No me sirven los blogs más que para encontarme con gente maravillosamente neurótica, o cordialmente gallegas y para soltar un poco de adrenalina.
ResponderEliminarLo de Helsinki lo conté porque es un proyecto divino pero allí hace un frío que pela, estoy mucho más decidida a que sea en Galicia o Portugal, así que se admiten solucitudes de ingreso. Y va muy en serio mi proyecto.
Un abrazo picahielos.
Gracias Marcela. A mí también me gusta la escritura a vuelta de tecla y con decisión, pero la de otros. A mí me gustaría poder contar las cosas como las pienso, pero no me vienen, o cuando me pongo a ello, ya se me ha ido el hilo. Pero bueno, ahí estamos, aquí seguimos; siempre tenemos épocas, supongo.
EliminarEn mi caso, prefiero no plantearme para qué me sirve el blog. De repente me vi con él, y bueno, es como tener un gato, ya forma parte de mi vida, para bien o para mal.
Lo del falansteiro (ya no me acuerdo si se decía así) en Portugal también estaría bien, la gente es encantadora. Yo, si no m ehago maravillosamente rica antes, tendré que esperar unos 25 años para poder retirarme... Pero también hablo en serio, no creo que deba acabar mis días en este pueblo. Creo que en mi historia genética, llevo escrita cierta predisposición a la emigración, y, para cerrar el círculo de mi vida, creo sinceramente que el sitio es Galicia (o bueno, Portugal). Así es que, te envío relleno el impreso de preinscripción.
Besos, Leonarda.
Gata...¿qué pueblo? Bueno, si te quedan 25 años para jubilarte tienes mucho tiempo por delante. Así que puede que cómo yo no estaré te quedes con mi plaza. Un beso
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