Tengo un sensor auditivo específico para las avionetas.
Cuando escucho volar a alguna me paro en seco como una iguana ante una presa, e incluso, aguanto la respiración. El sonido del motor de una avioneta es signo de un buen augurio. Si la avioneta suena, no está todo perdido.
No salgo disparada a ver cielo abierto para contemplarla por si la espanto. Lo que importa es el sonido.
Cualquier gran acontecimiento histórico, cualquier cambio climático y cualquier historia de amor, van precedidos y epilogados por el sonido del motor de una avioneta. Eso es fácilmente demostrable, no hay más que prestar atención.
Yo creo que estoy influenciada por escenas de la película Casablanca, pero eso no significa que mi percepción sea incierta. Seguramente se trata de un ejemplo de convergencia evolutiva entre los guionistas de la película (demasiados como para aclararme) o el director (Michael Curtiz) y yo. Quiero decir, que de no haber interiorizado Casablanca, lo mismo hubiese tenido la misma sensación con las avionetas, pero eso nunca lo sabremos.
Además, también tenemos el ejemplo de la película Memorias de África. La esencia de esa película, por mucho que debamos abofetearnos para volver a la dura realidad, no es Robert Redford,
es la avioneta. Una piensa en esa película ¿y qué escena le viene?: Alguna en la avioneta. Eso es fácilmente demostrable, no hay más que prestar atención.
La inevitable duda que nos surge ahora es qué avioneta fue primero, si la de Memorias, o la de Casablanca. Y la respuesta es: ¿Qué más da? Fue la de Memorias, pero cuando se escribió la obra de teatro que al parecer jamás fue estrenada, en la que está basada la película Casablanca, también fueron los años 30, y aquellos, está claro, no hay más que prestar atención, fueron años de avionetas.
Y así, estoy segura de que podría enumerar algunos ejemplos más, de avionetas relacionadas con sucesos importantes.
Hoy he leído en un anuncio de oferta de empleo: “Edad máxima: 40 años”. He descrito en voz alta, y en hebreo, las características psicológicas, físicas y el tipo de madre de los responsables de semejante decisión. Soy incapaz de aquí transcribirlas, ya que servidora, mas que les pese a algunos, es admiradora incondicional de la frescura y la inmediatez. Quiero decir, que si lo pongo por escrito, no sería lo mismo. Ese cántico ha sido lanzado al aire y ahí oculto permanecerá hasta cuando quizá, en un futuro, alguien invente algo con lo que poder escuchar las palabras que tantas y tantas veces, se llevó el viento. Es posible que nunca nadie invente eso, pero lo que está clarísimo, es que si alguna vez alguien lo inventa, ese descubrimiento vendrá precedido por
el sonido de una avioneta , y no hay más que prestar atención.
También está la avioneta de la que huye Cary Grant en "Con la muerte en los talones". Claro que es posterior, y mucho, a Casablanca, pero es lo primero de lo que me acuerdo cuando pienso en avionetas... Bicos.
ResponderEliminarEs verdad, Gata. La avionetas son las responsables de muchos finales felices. Son siempre las que salvan a uno en los desiertos, en la nieve, en la soledad.
ResponderEliminarSi pasa una cerca recuerda que tienes que ponerte visible. A veces no van buscando, pero encuentran.
Bicos.
Y digo yo...
ResponderEliminar¿Los tíos de la primera foto, finalmente, se harían amigos?...
Besos y salud
Es verdad, la de Con la muerte en los talones también. Y más y más. Hay un montón. Seguro que los mayas ya habían pintado alguna por ahí. Bicos.
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Anoche pasó una. Hacía noches que no la oía. Antes pasba sobre las 22:00 y ayer pasó sobre las 23:00; yo no sé si es que se les olvidó cambiar la hora o qué, pero esa avioneta nunca la veo, solo la oigo. Para mí que es una avioneta fantasma que pasa para advertirme de algo, ¿de qué?.
Pienso sinceramnete que el día que me ponga visible para alguna, seguro que me disparan.
Besuchón.
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Más que eso, Genin, se hicieron amantes!
Beso y salud.