Porque en el mundo, dicen, se dice, se ha dicho, que tiene que haber de todo.
Y tanto, digo yo, porque vamos a ver si no, ¿qué sería de todo? Esto es ¿qué sería del mundo?
Básicamente fijémonos en los papeles o papelones que nos toca a cada uno interpretar. Porque lo de que el mundo es un teatro, es una idea que ya se viene barajando desde hace mucho. Creyendo yo que había llegado la primera a esa conclusión y acordándome entonces de la obra de Calderón que leí (lo juro), pero que ya no recuerdo, aquella de “El Gran Teatro del Mundo”, me puse a indagar y resulta que la cosa viene ya de lejos. Así por encima encima, desde los filósofos pitagóricos, desde el Filebo de Platón, desde las Epístolas morales a Lucilio de Séneca y al parecer, sobre todo desde el Enquiridion de Epícteto. Posteriormente hubo otros tantos (Policraticus de Juan de Salisbury;las danzas macabras de la Edad Media; Diana enamorada de Gaspar Gil Polo; Guzmán de Alfaroche de Mateo Alemán; incluso el mismísimo Quijote; y el Epicteto y Phocílides en español con consonantes de Quevedo…) hasta llegar a Calderón. Pero dejemos de tirar de Wikipedia (evidentemente, sister, ya puedes ir cerrando la boca que te va a entrar una mosca y encajándote de nuevo la mandíbula) y centrémonos a lo que iba.
(SISTER:A mí me la ibas a pegar. Puta.
SERVIDORA: ¡Huy, casi!, luego te lo explico.)
El caso es que cada vez que acudo a algún espectáculo en directo que, en mi caso, suele ser música clásica y teatro, por ejemplo: U2, Jon Bon Jovi, o incluso a espectáculos de Boys, pues observo minuciosamente el comportamiento de todas las personas: las que están en el escenario, los empleados del lugar donde se realiza, y el público. Yo me fijo muchísimo en el público. Cómo respira, cómo se mueve, cómo gesticula, cómo mantiene el debido o indebido silencio, cómo se emociona, cómo bosteza, cómo se entrega, cómo no se entrega y al final, cómo aplaude. El quid de la cuestión de un buen público es cómo aplaude. Hay gente que entran ganas de darle de bofetadas por aplaudir tan mal. O incluso esos que se levantan y, sin aplaudir ni nada, se van. Y no hablo de aquellos que no lo hacen porque no les haya gustado, hablo de aquellos que, viendo tú que les ha gustado, no aplauden. O sea, pasan de todo.
Que te entran unas ganas enormes de gritarles “¿Pero a dónde vas maleducao? Mira, otro que hace lo mismo que le hacen a él en la cama. Habrase visto, Don Importante, mamamrracho, snob de mierda..." O si no "¡¡Pero vamos a ver señora!! ¡quiere dejar de recoger el bolsito, ponerse cara al escenario y aplaudir? ¡qué mala pública es usted!"
Yo soy una pública excelente. Soy de las mejores públicas que he encontrado jamás. Si hiciesen oposiciones para público, yo sacaría el número 1 de mi promoción.
Y es que es muy importante entender (y asumir) qué papel nos ha tocado interpretar en el gran teatro del mundo, para conseguir la felicidad.
Yo tengo claro que soy pública. Porque no tengo suficiente talento ni para tocar un instrumento (musical se entiende), ni para cantar, ni para bailar (no al menos para que me paguen por ello) ni para componer, ni para escribir, ni para pintar, ni para esculpir, ni siquiera para escupir (que no sé, siempre se me quedaba la babilla ahí colgando), ni para jugar al fútbol, ni a las cartas. Queda claro entonces que a mí, en esto de las artes y habilidades extraescolares, me tocó ser público.
Y lo hago realmente bien, aplaudo hasta que dos horas después me siguen doliendo las manos; cuando leo un libro, lo leo minuciosamente, hasta llego a imaginarme a la persona que lo ha escrito escribiéndolo, paladeo cada frase, cada palabra…; hasta he sido capaz de escribir a algún traductor dándole las gracias por traducir a este o aquel autor.
Yo soy una pública excelente y no como esas gentes arrogantes que se mueven por los teatros como si fuesen montadas sobre una ola, cuando en el fondo a lo que recuerdan es a esas charcas barrosas de bajamar que al meter el pie te entran unas ganas de mear que pa qué; bueno, en mi caso, siendo como soy tan pública, sería lluvia dorada.
Y aquí la hermosa danza macabra de Saint-Saëns, música que se empeñan en coger para la tontuna esa del Halloween, interpretada por la jóven orquesta de Gustavo Dudamel. (Insisto en que, quien no haya sido público de una jóven orquesta en su último concierto de temporada, cuando al finalizar todos los músicos, sin bajar del escenario, empiezan a abrazarse, a besarse, y a pasarse los e-mail (ahora supongo que también las cuentas de tuenti y twitter), no saben el doble espectáculo que se pierden: el del concierto por un lado, y el de la vida, por el otro):
Glub, mira que sobre Colón eres un maestro, y tengo entendido que sobre muchas cosas más; ¿pero de música? ¿De música...? ¡¡No tienes ni idea!! Otro al que hay que descongestionarle los pámpoles.
Pues yo si quiero saber qué rayos es pámpoles. Otra cosa, lo tuyo tiene delito, un mes en barbecho y ahora no das tregua con las entradas. Y yo soy de digestión lenta. Pero mejor, mucho mejor. La danza macabra de Saint-Saëns me encanta sobre todo en el coche por carreteras sinuosas
Y vosotros igual me tenéis condenada al más cruel ostracismo, utilizando mis entradas, comentarios e incluso mi ser mismo, como zona de entrenamiento para los mundiales de pértiga, que me aparecéis de repente por aquí cual genios de la lámpara queriéndome conceder todos los deseos. Mi corazón vive agitado, que parezco la Elsa de Rick: "¿Qué ha sido eso? ¿Un cañonazo o es mi corazón...?" Pero mejor, mucho mejor. Y Tareixa, déjate ya de excusas y ponte a escribir donde lo veamos, que eres un torrente de aguas subterráneas buscando la superficie.
Los pampoles me lo he inventado yo, pero suena de coña y significa las orejas. La danza macabra de Saint-Saëns es Preciosa, Preciosa y lo de las carrteras sinuosas me ha envidiado: yo por aquí no tengo de ésas. Qué coño, si por no tener, no tengo ni coche.
Hola Fiorella, sí, te veo mucho por allí. Me he metido en tu casa y ya veo que vas con cuentagotas... Anímate un poco, mujer, que tienes a la peña entregada. Abrazo.
Pues yo soy buena "pública", ja, ja. Me gusta llegar pronto, con mucho tiempo y observar TODO lo que ocurre alrededor, en la butaca y en el escenario. Solo una vez me fui del teatro, porque era tan malo que no aguantaba la risa, y en esos casos creo que es mejor irse. Y cuando la obra no me gusta mucho aplaudo igual. Siempre pienso que a pesar de todo hicieron su trabajo lo mejor que sabían y "me" lo dedicaron. Me gusta encontrar amigos aquí. ;-) Bicos**
Hola reina mora. Ni la menor duda me cabe, ni siquiera una chiquitina chiquitina, de que tú eres una pública excelente, Blue. Contigo seguro que da gusto ir a los sitios. Bicazo.
Ay Marikosan, pues a uno de Bon Jovi te acompañaba yo ¿ves?.Ése me falta por ver en diecto. Claro que, yo no paro hasta que me saque, vamos (al escenario, digo; no del recinto.)
Bueno, esto de que soy un torrente de aguas subterráneas buscando superficie...me lo tomo como un piropo. Pero no entiendo. Yo toda soy superficie de agua clara y musgo gallego. Quién me quiera entender que me compre, decía una vieja fábula. No tengo blog porque no quiero ni tiempo tengo, me basta con inundar un poco por aquí y allá.
Y ya toca nueva entrada ¿o qué? Un beso valenciana locuela.
O qué, Tareixa, o qué. Estoy en dique seco. Esto del blog parece una responsabilidad, y de haber querido yo responsabilidades, me hubiera pedido perro en lugar de gata. Cualquier día de estos (ahora cuando me contraten) pego un portazo. Además me pasa como a tí, me gusta más comentar lo de los otros. Claro que tú además, no tienes blog porque eres una perezosilla. Que lo sé yo.
¿Cuánto de personales?
La de la foto no soy exactamente yo; se la he cogido prestada a un amigo (Manolo Cabrera) que me dijo que me cedía los derechos. Le he pedido que me haga una de un gato mojado, pero todavía no me la ha enviado.Dice que si sé lo que corre un gato cuando se moja. Y sí, algo sé de eso...Así es que esperaremos y mientras, nos quedamos con esta deliciosa mona de cara colorada. Es que es muy pudorosa. Como yo.
Gata, haces mejores selecciones musicales para mi blog que para el tuyo, lo que por descontado, agradezco.
ResponderEliminarGlub, mira que sobre Colón eres un maestro, y tengo entendido que sobre muchas cosas más; ¿pero de música? ¿De música...? ¡¡No tienes ni idea!!
ResponderEliminarOtro al que hay que descongestionarle los pámpoles.
Prefiero no preguntar qué son los pámpoles, no vaya a ser que de verdad necesite descongestionármelos.
ResponderEliminarComo no sé exactamente qué es lo que te podría descorazonar, solo te diré que los pámpoles están de cintura para arriba, Glub.
ResponderEliminarAh, gracias. Entonces no necesito saberlo.
ResponderEliminarPues yo si quiero saber qué rayos es pámpoles. Otra cosa, lo tuyo tiene delito, un mes en barbecho y ahora no das tregua con las entradas. Y yo soy de digestión lenta. Pero mejor, mucho mejor. La danza macabra de Saint-Saëns me encanta sobre todo en el coche por carreteras sinuosas
ResponderEliminarY vosotros igual me tenéis condenada al más cruel ostracismo, utilizando mis entradas, comentarios e incluso mi ser mismo, como zona de entrenamiento para los mundiales de pértiga, que me aparecéis de repente por aquí cual genios de la lámpara queriéndome conceder todos los deseos. Mi corazón vive agitado, que parezco la Elsa de Rick: "¿Qué ha sido eso? ¿Un cañonazo o es mi corazón...?" Pero mejor, mucho mejor.
ResponderEliminarY Tareixa, déjate ya de excusas y ponte a escribir donde lo veamos, que eres un torrente de aguas subterráneas buscando la superficie.
Los pampoles me lo he inventado yo, pero suena de coña y significa las orejas.
La danza macabra de Saint-Saëns es Preciosa, Preciosa y lo de las carrteras sinuosas me ha envidiado: yo por aquí no tengo de ésas. Qué coño, si por no tener, no tengo ni coche.
Me gusta más este post que el anterior, con pámpoles y todo.
ResponderEliminarHombre pues claro, es que yo a ti te quiero más que ayer, pero muchísimo menos que mañana, Keni.
ResponderEliminarVengo del blog de Blue. Ya te puse en el reader, me gusta lo que leo. Un beso.
ResponderEliminarHola Fiorella, sí, te veo mucho por allí. Me he metido en tu casa y ya veo que vas con cuentagotas... Anímate un poco, mujer, que tienes a la peña entregada.
ResponderEliminarAbrazo.
Pues yo soy buena "pública", ja, ja. Me gusta llegar pronto, con mucho tiempo y observar TODO lo que ocurre alrededor, en la butaca y en el escenario.
ResponderEliminarSolo una vez me fui del teatro, porque era tan malo que no aguantaba la risa, y en esos casos creo que es mejor irse. Y cuando la obra no me gusta mucho aplaudo igual. Siempre pienso que a pesar de todo hicieron su trabajo lo mejor que sabían y "me" lo dedicaron.
Me gusta encontrar amigos aquí.
;-)
Bicos**
Hola reina mora. Ni la menor duda me cabe, ni siquiera una chiquitina chiquitina, de que tú eres una pública excelente, Blue. Contigo seguro que da gusto ir a los sitios.
ResponderEliminarBicazo.
Yo creo que en los conciertos de Bon Jovi, también soy una buena pública, jajajaja.
ResponderEliminarEso de ser pública, suena muy picante, me gusta!!
Ay Marikosan, pues a uno de Bon Jovi te acompañaba yo ¿ves?.Ése me falta por ver en diecto. Claro que, yo no paro hasta que me saque, vamos (al escenario, digo; no del recinto.)
ResponderEliminarBueno, esto de que soy un torrente de aguas subterráneas buscando superficie...me lo tomo como un piropo. Pero no entiendo. Yo toda soy superficie de agua clara y musgo gallego. Quién me quiera entender que me compre, decía una vieja fábula. No tengo blog porque no quiero ni tiempo tengo, me basta con inundar un poco por aquí y allá.
ResponderEliminarY ya toca nueva entrada ¿o qué? Un beso valenciana locuela.
O qué, Tareixa, o qué.
ResponderEliminarEstoy en dique seco. Esto del blog parece una responsabilidad, y de haber querido yo responsabilidades, me hubiera pedido perro en lugar de gata.
Cualquier día de estos (ahora cuando me contraten) pego un portazo.
Además me pasa como a tí, me gusta más comentar lo de los otros.
Claro que tú además, no tienes blog porque eres una perezosilla. Que lo sé yo.