Fases lunares



domingo, 27 de marzo de 2011

Crónica de una tarde musicada: desconcierto en el concierto.




Y es que en la vida te tienen que pasar cosas.
Y es que si no, no es vida.
Mientras voy escuchando esta maravilla de fondo pa desquitarme de lo de ayer; paso a relatarlo ("lo de ayer" me refiero):

Del nombre del lugar no es que no quiera acordarme, es que ya ni me acuerdo.
Concierto orquesta universitaria en auditorio de bonita villa romana con castillo y todo.
Nos sentamos diez minutitos antes. Al lado tengo a un tipo raro, al que nada le reprocharía yo, si no fuese porque va con una bolsa de plástico con periódicos dentro, una bolsa de plástico ¡de las que hacen ruidito!. Bueno, ya veremos...
Esperando el comienzo del concierto mi hermana y yo mientras parloteamos sobre temas diversos, léase: Gadafi, la novela "Escupiré sobre vuestras tumbas" o el baile que se marcan Richard Gere y Jennifer López en "Shall we dance?", entre otros, reparamos en ese momento sobre el hecho de que el piano nos va a tapar al arpa. Pero el arpa no toca hasta la segunda parte y aventura mi hermana: "Bajarán el piano a la media parte"; y yo digo: "No, no lo bajarán; le bajarán la tapa, pero se va a quedar ahí". Y mi hermana: "¡Qué va!, lo van a bajar..." Y yo (BOCAS, BOCAS, SUPERBOCAS): "¿Apostamos algo? Yo digo que no lo bajan y tú dices que sí" y le extiendo la mano. Mi hermana me la coge y me dice "Vale, ¿y qué nos apostamos?" y yo le digo (BOCAS, BOCAS, EXTRAMEGASUPERBOCAS) "Un poema; si gano yo, me lo escribes tú a mí; si ganas tú te lo escribo yo a ti".Pero tiene que ser hoy antes del cambio de hora (¡HALE, VENGA! HIPERBOCAZAS, PONLE EL PUNTITO LADY HALCON PA QUE MOLE MÁS, SO CURSI)" Mi hermana: "Hecho"; y nos apretamos las manos en ese gesto en el que inmemorialmente los humanos nos hemos jugado el honor y la honra.
Transcurso del concierto: la música de Brahms, los conciertos de piano en general, pero Brahms especialmente y más en este concierto de piano, es como una fuente que te viene a borbotones. O sea, tú estás escuchando, y las burbujazas te van dando por todas partes de una forma agradable, y el agua va viniendo a ti a chorros, con sabor a manantial hidratando y emborrachando sutilmente; y tú la vas tragando con fruición y éxtasis... Eso es la teoría.
Pero aquello... Aquello no funcionaba. Yo estaba allí, superconcentrada, en una actitud tangente a la lascivia, con la boca abierta esperando la fuente, la eyaculación de ese prodigio musical...Y lo que me llegaban eran unas hostias...Pero ¡unas hostias! que yo pensaba, joder, me van a saltar todos los dientes, ¿dónde está mi agua fresca y cristalina?. Y venga, toma, otra más, se ha saltado unas cuantas notas, pellizco al brazo, ha tocado la de al lado, ¡joder, ésa ha dolido ¿eh?!... Y así así, yo no entendía lo que estaba pasando...porque yo no entiendo de música. Entonces intentaba colocarme bien en la butaca. Pero si me desconcentraba un poco enseguida oía la bolsita del colega de al lado (SÍ: SONABA!), que en ese momento me sonaba a mí a gloria celestial.
Por fin, mi hermana, quizá percatándose de mi desorientación y acongoje, apiadándose de mí me susurra leve y dulcemente al oído: ¡La está masacrando!.
Buf, qué descanso, entonces era el hombrecito ése, mayor y gafotas, no yo. Qué desasosiego estaba pasando, ya pensaba: "nunca sabrás apreciar esta música; olvídate, no estás hecha para esto. Tu sitio es una nave de yunqueros dando golpes. Vete, no insistas más, sal de aquí; no tienes oído, fuera, fuera; este agua no es para ti, tú no mereces más que meaos de vaca. Fuera. Vete...."
Menos mal que mi hermana me sacó del tormento; aunque observando cómo se retorcía cual gusano en anzuelo, lo que ella hubiese querido de verdad es sacarnos de la sala.
Ya de entrada debimos sospechar de un pianista con más años que un campo y con necesidad de gafas, que aparezca en el escenario para tocar el 2º de Brahms, con la partitura en la mano. Ese concierto se toca con la partitura asimilada de memoria. Los conciertos para "algo" quien toque el "algo" debe salir sin partitura. Se supone que es un solista, que es especial, que va a recibir el aplauso, la admiración y la entrega enloquecida del resto de los mortales. Debe utilizar todo su cuerpo y el instrumento (el algo) para transmitir su visión, su interpretación, su versión, de esa partitura. Con lo cual, debe tenerla interiorizada. Le debe correr por las venas, y nos la debe mostrar según su manera de entender, de interpretar y de ejecutar. Pues bien, este lo único que hizo fue el último punto: ejecutarla.
A ver, efectivamente, está considerado uno de los conciertos para piano de más exigencia técnica del mundo. Vale, nadie dijo que fuera fácil; pero vamos a ver, tío, cógete otro. Si no puedes con ése, pues cógete otro coño, ¿qué te ha hecho Brahms para que le trates así? ¿y mi hígado, mi bazo y mi espinilla?. ¡Por Diós!

La segunda parte fue el Lago de Los cisnes de Tchaikovsky, que siempre ha estado de moda pero ahora mucho más por la película que le ha valido el oscar a la Natalie Portman.
Después del mal trago de la primera parte y la acidez que llevábamos en el estómago, el lago supo a bálsamo de omeprazol con sabor a frutas.



Y aquí, el lamentable pago de la apuesta:

Y que por oír a un enano masacrador
servidora tenga que, a desgana
tirar de su instinto creador,
pa escribirle versos a su hermana.

Que pa despejar en el Tchaikovsky
los utilleros con mucho tacto,
así el arpa la viera todo quisqui
han bajado el piano al entreacto.

Chin-Pum.

6 comentarios:

  1. Ja, ja, ja...que bien me lo he pasado leyendo ¿Ves?, si llevaras una bolsita con un par de revistas...
    Quiero más poemas.
    Eres única!!!
    Bicos.

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  2. Si llevara una bolsita con un par de revistas...¿Qué?... No lo pillo, nena.
    Por favor, me apetecía una mierda ponerme a hacer eso a esas horas, pero me lo tuve bien merecido por bocazas.
    Y yo quiero menos cachondeo. (Mentira. Cachondeo, cachondeo)
    Afortunadamente, todos somos únicos e irrepetibles.
    Biquísimos, pitufa (:D)

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  3. Que por lo menos te entretenías con otra cosa, ja, ja.
    Y no es cachondeo, ya sabes que siempre he admirado tu ingenio (también tu genio..y tu ternura, cuando quieres ;-).
    Biquiños.

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  4. Aaaaaaaaaaaah, joder, no lo había pillado.
    También le hubiera podido pedir uno de sus periódicos al de al lado, pero no: creo que a ése le estaba gustando. Además aplaudía (él solo) con furia, entre todos los tiempos, a pesar de que el director levantaba la mano pidiendo que parase. No he querido ensañarme con él, pero ese tipo merecía un post para él solito. Mira que, con la cantidad de butacas que tienen los auditorios, y a mí siempre me tiene que tocar a alguien "pintoresco" al lado. A la próxima me pillo pasillo aunque esté a fer la mà.
    Ains, me encanta que me digas esas cosas...Pero me causan pudor, porque sólo yo sé lo farsante que soy :D. Eres MUY amable.
    Un abrazo fuerte Azulona.

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  5. Salvando las distancias, una vez fui a ver a un tipo que tocaba temas de Bruce Springsteen... Fue como ver un accidente de tráfico multiple, cuando pensabas que ya no podía ser peor, llegaba otro coche derrapando y se estamapaba contra los demás.. Al final la gente aplaudió creo que por el alivio de que se hubiera acabado el ver al chaval sufrir...

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  6. Es que...Los hay osados, en serio, ¡Bruce Springsteen! ahí es ná.
    Me ha encantado el símil de los coches chocando, Jordim.
    Y que te pases; que te pases por aquí también me encanta.

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