
Me niego a aceptar que la única verdadera libertad de la que dispongo, consiste en elegir la marca y el sabor de la vaselina con la que calzármela me la van a.
En ello estoy.

Ciento y ochenta mis grados son.
Acantilados temblad, que allá voy!!

(Pa habernos matao...)

Gata,¡que entrada más enigmática!
ResponderEliminar¿Escapas?
Besos.
Bueno, más que escapar, marcho.
ResponderEliminarMe he puesto a andar.
Bicos.