
Es un gusto ir caminando por una acera de vuelta a casa y encontrarte de frente con tu madre que vuelve de algún sitio ("de misa, es que me he acordado de que hoy hace un año que ingresé para operarme"), de vuelta a la suya.
-Claro, por eso he pasado por vuestra casa y no me habéis abierto
+ Es que tu padre estaba con los de los sellos...
Es un gusto tener una madre como la mía.
+¿Te acompaño a casa?
-No mamá, que hace mucho frío. Vete a la tuya, que yo llego enseguida...
No quiero, no puedo, ni pensar cuando llegue ese incomprensible momento en el que sabré que ya nunca me encontraré a mi madre por la calle, caminando de vuelta de algún sitio. Simplemente no puedo soportarlo. Me pongo hasta enferma.
Es un lujo tener una madre como la mía, y verla caminado tranquilamente por la calle.

Te entiendo. Yo tampoco lo puedo soportar. Es una idea que me ronda mucho en la cabeza.
ResponderEliminarBesos.