
Cada día que pasa distingo más cercano el momento en el cual la coincidencia será inevitable.; y me preparo cada día para el reto que implicará encontrame con tus ojos.
Tus ojos piscinas de tinta negra espesa, en las que tal vez me ahogue tragándome toda la que gasté escribiéndote.
Cada día que pasa no llego a resolver el momento que será, cuando me tengas agarrada a tu cuello rogándote que no me sueltes.
Que no me sueltes, coño.
No me sueltes.
Por favor.
Te lo ruego.
No me sueltes.

grande Nancho!
ResponderEliminar¡¡GRACIAS!! Eres muy amable.
ResponderEliminar¡Y mi primera seguidora! Qué ilusión me hace hija, qué mona.
Un beso.