Voy a intentar desentumecer los dedos. Y el alma.
La última vez que escribí ya no tenía padres, aunque no los añoraba tanto como ahora, como hoy.
¿Qué será lo primero que harás cuando acabe ("si es que acaba" es una apostilla que se repite invariablemente) el confinamiento? , yo no lo digo, o digo una mentira, digo "Ir de bares todo un día entero", que lo haré, pero no será lo primero. Yo me pondré las zapatillas -para ir más deprisa- y me iré al cementerio.
Ahora mismo tengo miedo de ponerme intensa por si me revienta el corazón, así es que de momento lo dejaré aquí.
Vengo del aplauso de los balcones, que cada día se está intensificando más, los vecinos quieren darlo todo, y lo que era un aplauso de uno o dos minutos, ahora ya va por el cuarto de hora de tocatas de los niños de grado elemental de instrumento desgranando literalmente el "Resistiré" del Dúio dinámico; una mascletà grabada puesta a toda virolla con altavoces; iyuna especie de poema de un andaluz que compara los balcones con las casetas de la feria y en lugar de apedrear al vecino nos da por sacar la lagrimilla a todos, con lo que hemos tenido que entrar todos corriendo a las casa a lavarnos con jabón.
Yo mañana me pongo la teja, y me saco un catre, no digo más.
(Y esta Señora todavía vivía la última vez que escribí)

Qué alegría saber de tí. Muchas gracias por volver a lanzar al aire tus preciosas palabras.
ResponderEliminarEspero que te animes al siguiente y no tardes tanto esta vez. Jejeje. Besos.
No me acordaba yo tampoco de que estaba suscrito a este blog y me alegro de que haya ressuscitado y de que su dueña siga bien.
ResponderEliminarEn estos momentos de quietud forzosa, nos acordamos de muchas cosas -y de muchas personas- que teníamos olvidadas.
Ojalá retome su gracia la buena costumbre de escribir aquí. Un abrazo, con distancia social.