Que me encantan las flores
dios lo sabe. Las flores, las plantas, los árboles y todos los animales. –finalizaré
aquí mi retahíla, antes de que esto se convierta en un plagio choni del himno
de las criaturas -
Pero me chifla el macetero blanco
con forma de caracol que tiene mi vecina en la ventana.
En la puerta de Mercadona
una rumana de una edad indeterminada, 26 años, se dirige a mí nombrándome
señorita, “señorita cómprame un bote de comida para mi bebé, señorita por favor”.
Asiento con la cabeza, mirándola a los ojos y sin decir palabra alguna. Ella me
devuelve repentinamente callada el asentimiento solo que a ella le queda como una reverencia. Por un instante me transporto a la ciudad prohibida.
Me sabe mal, porque
precisamente hoy tengo pensado salir por la otra puerta.
No hace tanto, hubiese
considerado mi asentimiento como un compromiso, y le hubiese sacado el potito
aún teniendo que ir adrede. Pero hoy no. Ya no. Hoy me uno a ella en la
mentira, probablemente a la que a ella le tocó subir y de la que yo no me bajo. Porque
las dos mentimos, ella afirmando que tiene un bebé, y yo aparentando que tengo dinero.


Muy bonito, Hermana Gata.
ResponderEliminarMuy amable, Hermano Albert.
EliminarTeatro de altura y mucho talento, Gata.
ResponderEliminarAplausos calurosos.
Qué buena vecina debes ser, Procu.
EliminarReverencias afectuosas.
Claro, a uno le terminan enseñando y acaba aprendiendo, que el toma y daca es como funcionamos en esta puta vida... :)
ResponderEliminarSalud y besos
Claro clarísimo, Genín.
EliminarBesos y salud.
Gata, la rumana de mi super en vez de "señorita" me llama "Guapa", que si "guapaaaa, dejame algooooo". Y justo ayer venía pensando que algún día tendré que dejarle algo por tanto esfuerzo. La verdad es que ya podían quedarse con las caras de quien no les da, pero no, insisten una y otra vez.
ResponderEliminarNo sabía cómo se llama esa planta. Es muy chula.
Bicos!!!