Fases lunares



lunes, 27 de abril de 2015

Una escena costumbrista




Anteayer apareció mi padre por casa cargado con una bromelia. Para que te animes, hija.
Que me encantan las flores dios lo sabe. Las flores, las plantas, los árboles y todos los animales. –finalizaré aquí mi retahíla, antes de que esto se convierta en un plagio choni del himno de las criaturas - 
Pero me chifla el macetero blanco con forma de caracol que tiene mi vecina en la ventana.
En la puerta de Mercadona una rumana de una edad indeterminada, 26 años, se dirige a mí nombrándome señorita, “señorita cómprame un bote de comida para mi bebé, señorita por favor”. Asiento con la cabeza, mirándola a los ojos y sin decir palabra alguna. Ella me devuelve repentinamente callada el asentimiento solo que a ella le queda como una reverencia. Por un instante me transporto a la ciudad prohibida.
Me sabe mal, porque precisamente hoy tengo pensado salir por la otra puerta.
No hace tanto, hubiese considerado mi asentimiento como un compromiso, y le hubiese sacado el potito aún teniendo que ir adrede. Pero hoy no. Ya no. Hoy me uno a ella en la mentira, probablemente a la que a ella le tocó subir y de la que yo no me bajo. Porque las dos mentimos, ella afirmando que tiene un bebé,  y yo aparentando que tengo dinero.

7 comentarios:

  1. Teatro de altura y mucho talento, Gata.
    Aplausos calurosos.

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  2. Claro, a uno le terminan enseñando y acaba aprendiendo, que el toma y daca es como funcionamos en esta puta vida... :)
    Salud y besos

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  3. Gata, la rumana de mi super en vez de "señorita" me llama "Guapa", que si "guapaaaa, dejame algooooo". Y justo ayer venía pensando que algún día tendré que dejarle algo por tanto esfuerzo. La verdad es que ya podían quedarse con las caras de quien no les da, pero no, insisten una y otra vez.
    No sabía cómo se llama esa planta. Es muy chula.
    Bicos!!!

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