Fases lunares



martes, 9 de abril de 2013

Homenaje ecléctico


Me pides una carta, amor, y una carta te escribo.

Cuéntame aquello, me dices; ¿Te acuerdas?, me ofendes.

Ya ves que utilizo el rojo de mis entrañas. Siempre  debería escribir en rojo, no solo porque fue el primer color que apareció en la literatura (¿sabías, amor, que en toda la obra de Homero no aparece el color azul? Quizá es por eso, amor, que tú no pudiste ser Ulises. No existió la palabra que nombrando tus ojos te hiciese volver…) sino porque fue aquel rojo en tu boca el que ha ido guiando mi vida como a modo de punto rojo en un lienzo vacío de Corot. Tengo la duda de si ha sido buen lazarillo porque sigo ciega.

Pero déjame empezar por el principio, amor, que sé que mis bucles (entonces eran los de mi pelo) te pierden:

Fue en verano una de esas veces que mis padres me dejaron a dormir en vuestro chalet ante las mil cabriolas que les hacíamos, nuestras súplicas encadenadas y nuestras firmes amenazas de irnos a morir al instante si nos separaban. Qué buenos insistentes éramos entonces (no sé cómo pude perder esa habilidad con el tiempo; quizá porque te necesité de tándem)

Cuando la casa dormía, viniste a despertarme, hablando muy bajito:

-Vámonos.

+ ¿A dónde?

-¡Pues a la vaquería! (me susurrabas al oído) vamos a ver los toros, que me ha dicho mi abuelo que los sueltan por la noche.

+ Pero no nos dejan

-Pero están dormidos… vámonos que no se enteran.

+Pero está cerrado con llave

- Pero saltamos la valla.

+ Vale



Ya no tuviste que insistir más, cogimos las zapatillas y los anoraks, salimos de la casa, fuimos sin hacer ruido hasta la puerta de la parcela y allí nos lo pusimos todo encima de los pijamas. Trepamos la puerta, la saltamos y echamos a correr de la mano, por el camino de grava muertos de risa

No nos paramos hasta la tapia de la vaquería.

+ ¿Y ahora qué?

-Pues tenemos que saltar, yo te aúpo.



Te cogiste de las manos haciendo un puentecito con las palmas hacia arriba, yo puse un pie en ellas apoyándome en tus hombros y me impulsaste hacia lo alto del muro. Me agarré al borde y subí quedándome tumbada sobre él.

+ ¿Y ahora cómo subes tú?

-Tú mira los toros y me lo cuentas, ¿se ven?

+ Aquí no hay ningún toro, ninguna vaca ni perros ni nada. Están todos guardados.

- Pues entonces tenemos que entrar

+¿Estás majareta? (oh, sí lo estabas, sí lo estabas) no vamos a entrar, ¡si nos pillan nos las cargamos!

- Bueno, pues voy a subir. Cogiendo carrerilla y saltando yo creo que llego, ayúdame.



Y cogiste carrerilla, y saltaste, y yo tumbada sobre el muro bocabajo  conseguí sujetarte de un brazo mientras tú ya agarrado al muro terminabas de subir el resto del cuerpo (dios, qué ágiles estábamos entonces) y nos volvió a entrar la risa.

Quedamos tendidos boca arriba pegados uno enfrente del otro tocándonos las cabezas, como una carta de la baraja francesa vista desde el cielo con el eje de simetría invertido.
Te incorporaste y dejaste caer las piernas de cara al terreno de la vaquería tirando de mí para que te imitara.

Sentados sobre el muro mirábamos las cercas vacías de animales y a la izquierda el edificio donde estos dormían o al menos guardados estaban. No se oía nada,tan solo nuestras respiraciones. No recuerdo que ningún perro ladrara tan siquiera. No sé si había luna, pero debía haberla porque era de noche y lo veíamos todo (lo estoy viendo ahora)

Me cogiste de la mano (nunca volví a tenerlas tan pequeñas) y me dijiste que teníamos que casarnos.

- Tenemos que casarnos
+ Pero no podemos porque somos primos.
- Pero si le pedimos permiso al Papa, sí podemos.
+Bueno vale.
- Mañana se lo decimos a mis padres.



Nos quedamos un rato más así, con las manos cogidas, y decidimos volver.

Tú bajaste de un salto y te caíste rodando. Yo me tumbé en el muro y dejé caer las piernas poco a poco mientras seguía cogida del borde. Cuando ya quedé colgada de los brazos, tú viniste y me agarraste para ayudarme a bajar.

Ya abajo y de tu cuello agarrada vi que tenías un poco de sangre en la boca.

+ Te has hecho sangre.

- ¿Mucha?

+ No, mucha no. ¿Te duele?

- (Moviste la cabeza negando) Sólo me dueles tú. No quiero que nos separemos nunca.

+ Vale (no recordaba esta parquedad mía en el amor)



Ya no corrimos para volver. Íbamos despacio, despacio. Habíamos pasado a mayores dejándonos de manos y caminando abrazados, con el corazón acelerado. Puedo en este instante notar el calor de tu cuerpo, el olor a frio de tu anorak, y las miguelángelas dimensiones de tu cintura.

Estoy segura de que tu sensación era la misma que la mía; frenábamos el paso como si en lugar de a casa fuésemos directos completamente conscientes al matadero o a una emboscada. Presentíamos lo que pasaría: que aquel camino y aquel abrazo fue lo último que compartimos.









So, so you think you can tell Heaven from Hell,
blue skies from pain.
Can you tell a green field from a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?
And did they get you to trade your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange a walk on part in the war for a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here.
We're just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year,
Running over the same old ground.
What have you found? The same old fears.
Wish you were here.


source: http://www.lyricsondemand.com/

10 comentarios:

  1. Que bonito...y que pena...:D
    Besos y salud

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    1. Pena... lo mal escrito que está ¿verdad? jajaja
      Un beso, Genín, solete.

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  2. Te temo cunado escribes así. Te temo porque siempre pienso que vas a dar un giro en medio del relato y me vas a asustar, pero esta vez no fue así.
    Me ha gustado, claro, pero "lo último" suena muy mal.
    Bicos, Gata.

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    1. No me temas, azulona, no me temas. Lo tenía, lo tenía, tenía ese giro, pero me chirriaba hasta a mí. Lo alto de las tapias de vaquería, de todos es sabido, son lugar sagrado.
      No hay cabreo ni cachondeo que me pueda cuando escribo mojando el corazón (creo que tú me comprendes) Cualquier toque a arrebato aquí, hubiese sido cinismo o peor aún, pura traición.
      Besuchonísimo (en honor a la Saritísima)

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    2. (Y espero que con eso de "lo último" que suena muy mal, no te estés refiriendo al temazo de Pink Floyd, porque entonces sí que me entra arrebato...
      ¡Cómo me pone esa canción! Escucharla es no poder hacer ninguna otra cosa... )

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  3. Noooo, me refería con "lo último" al último abrazo, que sabe mal.
    ¿Cómo no me va a gustar esa canción? ¡me chifla!. Me trae, además, muy buenos recuerdos.
    ;-)

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  4. Que precioso..me encantó, "lo ví". Esta frase, su imagen es de una ternura.."Me cogiste de la mano (nunca volví a tenerlas tan pequeñas) y me dijiste que teníamos que casarnos.".El clip...David siempre me gustó más que Waters como intérprete. Un beso

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  5. Gracias Fiorella, todo el mundo debería ver a esos niños. Me alegra saber que los viste.
    Esa canción a mí me quita el aliento; desde que la descubrí, siempre hace que me vuelva a subir a ese muro.
    Un abrazo transoceánico.

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  6. Gata, te sigo con fruición en Chopsuey. Tus comentarios me alegran la vida y hay veces que me gustaría fusilártelos y llevármelos a mi muro. Tu retransmisión del festival de eurovision ( que leí en diferido con una amiga en Barcelona) es lo más desternillante que he leído en mucho tiempo. Si fuera directora de RTE te contraria ya! Y a tomar por culo Iñigo!
    Sigue prodigandote en Chopsuey ( no sé por qué cojones te ningunean, ya me enteraré)
    y escribiendo en este tu blog. Escribes de PUTA MADRE. Un saludo

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    1. Muchas gracias, paloma dd, a todos nos gusta que nos digan cosas agradables, eres muy amable; y no hay nada más agradable que le digan a una que alegra la vida, la verdad, y con lo que me gusta a mí que me hagan reír, hacer reír a otros, pues fíjate.

      (No es que me ninguneen, es que Brema me tiene mucha manía desde hace años, y Perro también, y son los que mandan. Lo que pasa es que me salen padrinos espontáneos con los que ni ellos ni yo contábamos y me les voy de las manos.)
      Lo de escribir en el blog lo tengo más jodido, ahora estoy en dique seco.
      Un saludo.

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