Fases lunares



miércoles, 7 de diciembre de 2011

Pérdida.






Hubo un tiempo en que las sobremesas nocturnas a base de poleos en aquellos cálidos veranos nos hermanaban, nos aprimaban, nos entiaban y nos ahijaban los unos con los otros con lazos eternos e indestructibles. O eso creímos entonces.
Hubo un tiempo en que él nos provocaba miles de risas con sus anécdotas reales o inventadas (nunca supimos, ni quisimos, distinguirlas) como aquella que contaba del buhonero que iba por su pueblo con una trompetilla y al grito de:

-Se compran pelos de culoooooooooo, para pestañas de muñeeeeeeeeeecas

Hubo un tiempo en que no dábamos un paso sin contárnoslos los unos a los otros; en el que encontrarnos por la calle o de visita en una casa era una auténtica fiesta.
Hubo un tiempo en el que escucharle despotricar contra los pobres dragones de pared (“tío, son geckos; y son inofensivos”) era todo un espectáculo: que si una vez cayó uno del techo a la cazuela de la sopa en una casa y murió toda la familia menos el hijo pequeño que no había comido porque no le gustaba; que si un niño cogió uno con la mano, luego se rascó los ojos y se quedó ciego… Yo me partía. Pero me sabía muy mal cuando, apareciendo el dragón por la esquina del techo rumbo a las proximidades del tubo de neón, a él se le erizaba toda la piel de brazos y piernas. Yo notaba el escalofrío que le invadía y me daba mucha pena que, disfrutando yo tanto como disfrutaba, la aparición del dragón y la consiguiente cacería de todo bichito que por allí andaba y aparecía, él lo pasase tan mal. Los detestaba profundamente, el pobre.

Hubo un tiempo en que los viajes con mi primo eran asiduos, hermosos, fértiles y febriles. Cuánto reíamos y cuánto disfrutábamos. Y él a veces acudía al rescate. Como cuando me cargué la llave del coche retorciéndola en la cerradura en plena cima del Javalambre. Él cogió su coche con la llave de repuesto y nos la trajo hasta allí.
Hubo un tiempo en que acudíamos a él ante cualquier accidente cuando mi padre todavía trabajaba y él ya estaba jubilado. Como aquella vez que nos reventó una tubería y mientras esperaba mi hermano al fontanero del ayuntamiento para que cortase la general, él que pasaba por allí, subió a casa a echar una mano. Por aquel entonces (hubo un tiempo que) yo tenía una coneja enana (que lo único que tenía enano eran las orejas) con espíritu de bulldog rabioso, que nos obligaba a mantenerla en una jaula y lanzarle la comida desde una distancia prudencial. Pues mi tío, cuando se refería a aquel percance de la inundación del piso solo decía que:
- Y en eso que subo y me encuentro una jaula con un conejo navegando por el pasillo izando una bandera pirata y gritando “¡AL ABORDAJEEEEEE…!”

Hubo un tiempo en que nos juntábamos a cenar en Nochebuena. Cordero, ajoaceite, embutido, muchos dulces y muchas risas.
Hubo un tiempo muy feliz.

Después vinieron los terceros, los espabilados, los carasduras con poderío. Los excelsos sinvergüenzas.
Los lazos se fueron aflojando y se jodió la marrana.
Vino el tomar partido y entre nosotros se abrió un precipicio donde fuimos arrojando uno a uno los putos lazos eternos e indestructibles. Y quedamos unos a una orilla y otros a otra.

Después de más de tres meses de sufrimiento, mi tío murió hace doce días.
Descanse en paz y libre de dragones.
Amén.

18 comentarios:

  1. Me gustó que hayas recordado la parte buena, lo que reíste y disfrutaste.
    A veces, que una familia permanezca unida después de generaciones, parece un milagro.
    Besos, Gata.
    Seguimos aquí, muy vivas.

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  2. Tu entrada me ha traído muchos recuerdos, si, hubo una tiempo en que toda la familia nos sentábamos a cenar cordero en Noche buena, si, hubo un tiempo muy feliz que aun recuerdo, como tu...
    Si, luego los lazos se fueron aflojando y se jodió la marrana...
    Ya ves, puedo usar tus palabras una a una para hablar de mis recuerdos, de mis sentimientos...
    Que descanse en paz tu tío.
    Besos y salud

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  3. Son estos días para recordar este tipo de cosas, para recapitular, pero no para capitular. Brindemos por los recuerdos hermosos y los tiempos venideros. Besos.

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  4. Creo que es instinto de supervivencia recordar lo bueno cuando el tiempo pasa.
    A mí me sucede también con los malos amores, con el tiempo siempre los añoro (y los añoro todos) porque solo recuerdo lo bueno.
    En las familias los problemas vienen, como decía mi abuela, con los gallos de otro corral.
    Sí, vivitas y coleando.
    Besuchones azulona.

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  5. Gracias Genin, lo más sencilo para comprendernos es haber pasado por lo mismo ¿no?. Y suerte hemos tenido por esos momentos felices que no olvidamos.
    Besos y salud.

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  6. Coincides con Don M. Ga.toCHOnda en tu entrada nostálgica de hoy, el con su abuelo.

    Pero no creas, lo que tu recuerdas sin bichos de otro gallinero es así porque eras joven. Los adultos ya estaban mirando mal a SUS bichos de otro gallinero en aquel momento, aunque para ti no lo eran.

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  7. En mi defensa diré que, si acaso (si acaso él supiera que mi blog existe; si acaso él se asomara más que fuese con un palo en la mano; o si acaso le importase el más mínimo bledo) ha sido él quien ha coincidido conmigo puesto que yo escribí lo mío bastante antes.
    Si bien he leído lo suyo sobre las 5 de la mañana que es la hora a la que acostumbro a leerle, nada quise comentar (aunque ganas no me faltaron ya que me enloquece la frase "NO HAY COMENTARIOS") porque: 1) ya he dejado aquello; 2) me puse inmediatamente de parte de su abuelo. Presiento en lo más profundo de lo que viene siendo mi ser, que el homenaje de M iba para aquel, ya que debe sentirse un poquito culpable (ahora que algo habrá madurado) de no haber acudido cuando su abuelo lo llamó. Es un niño consentido, fruto de la España que nos dejó Felipe Gonzalez.
    Aclarado este punto, el precipicio se abrió cuando yo tenía 29 años, así es que no era tan joven. Y si no hubiese sucedido que un espabilao, acostumbrado a salirse siempre con la suya aunque tenga que chafar la cabeza del prójimo (incluso cuando ese prójimo es la familia de su mujer), ha querido subirsenos a la chepita y nosotros hemos dicho que turururú (juicios de por medio), ningún precipicio se hubiese abierto. Y sí: Son gallos de otro corral. Siempre son gallos (y gallinitas) de otro corral.

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  8. Solo un saludo, Coronela.

    Las pérdidas forman parte de la vida. Mejor que se vayan, los que tengan que irse, vívidos y cansados, viejos y felices. Llorar lo justo y guardar los mejores recuerdos.

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  9. Vaya, pues no, no eras tan joven. Apliqué mi experiencia y me equivoqué. Yo si descubrí que las relaciones en mi familia no eran como yo pensaba al entrar en la edad adulta, supongo que como todos y luego no me gustaron las nuevas incorporaciones de otros galineros.
    Pero si hay juicios de por medio hablamos de otra cosa.
    Como no vienes por lo de Don M. Tareixa y yo venimos a buscarte.

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  10. Hola Tareixa, ya, si ya, si ya... Pero es que a veces no se van tan felices. Y luego está aquello de "lo que pudo haber sido" y todo eso que nos planteamos algunas veces. Bueno, es muy largo.
    ¿Por qué me llamas coronela, so perra?
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    Pues sí, Adaptaciones, hablamos de otra cosa. Pero eh, que no hace falta que analicéis todo lo mío ¿eh?; yo... me salió eso y ya está. Pero que no va a concurso ni nada.
    Podéis venir a lo que queráis menos a buscarme...Que me encontrais.
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    Tengo esto muy abandonado. Así nunca me haré famosa. Es que llevo una panzá de entrevistas que no paro. Me quedan dos telediarios de estar en el ídem.
    Todo llega en esta vida.

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  11. Siento lo de tu tío pero sobre todo siento esa estupidez, que a mí también me ha ocurrido, de situarnos en lados irreconciliables a veces por cosas totalmente absurdas

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  12. Hola Miguel, gracias.
    Pues sí, pero tomar partido forma parte de la vida. Y hay gente que precisamente basándose en el "por una tontería no va a reñir la familia" va por la vida haciendo lo que le da la gana y saliéndose siempre con la suya aprovechandose de los demás. A veces, encuentran quien les planta cara. Y entonces la familia riñe. Porque solo hay dos opciones: o el caradura se sale con la suya; o la familia riñe.
    Pues que espabile la familia. En la vida no solo hay que tomar partido; además, hay que saber hacerlo.

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  13. Bueno, gatiña, Coronela mía, que usted disfrute de estas fiestas y el año nuevo le traiga un trabajo, un novio y todos esos deseos que se dicen.

    Y so perra tú que me has dejado sola en ese valle de lágrimas y no tengo yo carácter para enfrentar tanta hueste. Un besiño.

    Para el próximo año te llamo Generala, ¿qué te parece?

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  14. Amén Tareixa, amén. A ver si es verdad, y además que me lo traiga a la vez que tengo mucho que recuperarme.
    Qué mona que hayas pasado a dejarme un cariñito; como a ti no podemos porque eres tan reperra que no tienes blog...
    Nena, es que alguien me jodió y ya no puedo ir por allí (al menos sin disfraz). Se lo conté a Mantiño y pasó de mi como de la mierda (normal; está muy acupado). Tú tienes carácter de sobra para eso, no me vengas con cuentos de esos tuyos subrrealistas navideños invernales.
    Llámame como te dé la gana, ya veo que no me lo vas a explicar, total, yo pienso seguir llamándote lo que eres: ¡perra!
    FELIZ NAVIDAD, Nena.

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  15. Pues ahora sí que me dejaste parva ¿qué carallo te pasó en el blog de Jabois? A mi querido CC también le hicieron la puñeta en el suyo. Visto lo visto, mejor no tener ninguno y andar de correveidile por blogs ajenos.

    Pues te echo de menos allí, de verdad. Estás muy locuela pero tienes tienes duende, que se dice.

    Felices fiestas. Unha aperta.

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