Hace un rato estaba hablando con mi tío por teléfono. Cuando hablamos por teléfono mi tío y yo nos tiramos una buena media hora porque él y yo tenemos lo que se llama “conexión” y empezamos a hilar de un tema a otro de un tema a otro, en los intermedios de nuestra batalla de flores, y se nos pasa mucho rato. El problema es cuando yo me estoy haciendo pis, porque es que soy muy meona y claro, ahí me veo con el inalámbrico dando saltitos por la pasarela (tengo una pasarela en mi casa) y yendo de un lado a otro de la casa con la mano “en esa parte” apretando mientras levanto alternativamente cada una de las rodillas hacia dentro del cuerpo,hacia lo que viene siendo, dicen, el origen de todas las cosas, hablando entonces más deprisa (noto como en ese momento la conexión hace plufffff) y yo no sé si es que mi tío lo nota o qué, pero la despedida se precipita. Y yo me precipito a la taza de mi otro tío, el tío Roca, que algo de familia es, aunque lejana, y los saltitos y contorsiones se multiplican cual contracciones cerca del alumbramiento. En esos momentos, llena de temblores, toda la concentración universal metafísica ohmniana electroforosa de conducción de energía, se centra en que no me caiga la gotita antes de haber conseguido bajarme la braguita.
Y una vez en la situación de relajamiento más placentera que puede experimentar un ser humano, me vienen avistamientos de verdades escondidas. La de hoy ha sido sobre los medidores de confianza.
Porque lo que yo he pensado en esos segundos de éxtasis materializados en esa sensación de paz infinita ha sido que, si hubiese estado hablando con mi amiga Merche, no hubiese pasado por ese calvario, ya que, tranquilamente, con el teléfono en la mano y continuando con la conversación, me hubiese dirigido al baño, hubiese aliviado mi detonante de desconexión y hubiese tirado hasta de la cadena. Lo sé porque lo hago y porque yo también la oigo a ella cuando lo hace.
Sin embargo, hablando con mi tío, en esa conexión espiritual tan profunda que tenemos, me daba corte.
Total, que me ha sido revelada la siguiente ley: un medidor de confianza infalible es el que determina a aquellas personas con las que no te da corte intercalar un pis en medio de la conversación.
Y eso es así.
No os importe la soledad gatos gemelos meadores. Al fin y al cabo no encontraréis mejor compañía que la vuestra propia. Miradme a mí: jamás conocí a nadie tan generoso. En el fondo es una jodienda ser la mejor en algo. La felicidad creo que reside en ser mediocre en todo. Así no se sufre. Pero yo nunca lo sabré; tuve la desgracia de que no me parieran mediocre de carácter. En fin, algún día cortaré por la sano y dejaré de entregarme al mundo. Pero ese día no es hoy. bsbsbsbsbsbsbbsbsbsbsbsbs, bsbsbsbsbsbsbsbsbs, bsbsbsbsbsbsbsbsbsbsbbs, ¿mishino?
Ja, ja, ja, esto te quedó bordado!!! Mira, la confianza da asco. A mi me parece bien que te contengas con tu tío aunque sufras. El ruido de una cisterna no es buen fondo musical y ya está. Bos días e bicos.
Gracias reina. En serio te digo que si no fuera por ti, lo dejaba. Vendía la casa, y con eso y lo que todavía me queda, me compraba una granja por ahí por algún monte y me dedicaba a la vida contemplativa de vacas, gallinas perros y gatos. Ahí sin volver a depilarme jamás, sin ADSL, y sin tele. Sólo radio y teléfono. Me agenciaría a un leñador mentalmente sano y corporalmente fornido, dulce, cariñoso y que estuviese de mi parte (esto es quizá lo más importante) y nos comeríamos el mundo el uno al otro. Sí, eso voy a hacer. Un día de estos.
El plan no es malo. Creí que ibas a decir "nos comeríamos el uno al otro"...snif... El monte está ahí, y las aldeas. Todo un mundo esperando por uno. No descarto nada, pero hay tiempo todavía. Eso sí,con ADSL, no fatidies, ja, ja.
No fastidio. A ti te dajría las señas por si quisieras venir a hacerme una visita antes de mi desconexión, ya que lo de no tener ADSL es innegociable. La cosa sería real: mi leñador aparecería a caballo (por supuesto), solicitando posada para él y su montura... Ay, ya le veo, ya le veo... Y ahora voy a terminar de acicalarme, que un alma caritativa me ha invitado a comer. No sé si voy a soportar la luz del sol...Ah, y voy a maquillarme, no solo voy pareciendo una persona, sino que además se adivina que soy de sexo femenino. Estupendo. Vamos haciendo progresos. Bicochón.
¿Cuánto de personales?
La de la foto no soy exactamente yo; se la he cogido prestada a un amigo (Manolo Cabrera) que me dijo que me cedía los derechos. Le he pedido que me haga una de un gato mojado, pero todavía no me la ha enviado.Dice que si sé lo que corre un gato cuando se moja. Y sí, algo sé de eso...Así es que esperaremos y mientras, nos quedamos con esta deliciosa mona de cara colorada. Es que es muy pudorosa. Como yo.
No os importe la soledad gatos gemelos meadores. Al fin y al cabo no encontraréis mejor compañía que la vuestra propia.
ResponderEliminarMiradme a mí: jamás conocí a nadie tan generoso.
En el fondo es una jodienda ser la mejor en algo. La felicidad creo que reside en ser mediocre en todo. Así no se sufre.
Pero yo nunca lo sabré; tuve la desgracia de que no me parieran mediocre de carácter.
En fin, algún día cortaré por la sano y dejaré de entregarme al mundo.
Pero ese día no es hoy.
bsbsbsbsbsbsbbsbsbsbsbsbs, bsbsbsbsbsbsbsbsbs, bsbsbsbsbsbsbsbsbsbsbbs, ¿mishino?
Ja, ja, ja, esto te quedó bordado!!!
ResponderEliminarMira, la confianza da asco. A mi me parece bien que te contengas con tu tío aunque sufras. El ruido de una cisterna no es buen fondo musical y ya está.
Bos días e bicos.
Gracias reina. En serio te digo que si no fuera por ti, lo dejaba.
ResponderEliminarVendía la casa, y con eso y lo que todavía me queda, me compraba una granja por ahí por algún monte y me dedicaba a la vida contemplativa de vacas, gallinas perros y gatos. Ahí sin volver a depilarme jamás, sin ADSL, y sin tele. Sólo radio y teléfono. Me agenciaría a un leñador mentalmente sano y corporalmente fornido, dulce, cariñoso y que estuviese de mi parte (esto es quizá lo más importante) y nos comeríamos el mundo el uno al otro.
Sí, eso voy a hacer.
Un día de estos.
El plan no es malo. Creí que ibas a decir "nos comeríamos el uno al otro"...snif...
ResponderEliminarEl monte está ahí, y las aldeas. Todo un mundo esperando por uno. No descarto nada, pero hay tiempo todavía. Eso sí,con ADSL, no fatidies, ja, ja.
fastidies, claro.
ResponderEliminar;-)
No fastidio. A ti te dajría las señas por si quisieras venir a hacerme una visita antes de mi desconexión, ya que lo de no tener ADSL es innegociable.
ResponderEliminarLa cosa sería real: mi leñador aparecería a caballo (por supuesto), solicitando posada para él y su montura... Ay, ya le veo, ya le veo...
Y ahora voy a terminar de acicalarme, que un alma caritativa me ha invitado a comer. No sé si voy a soportar la luz del sol...Ah, y voy a maquillarme, no solo voy pareciendo una persona, sino que además se adivina que soy de sexo femenino. Estupendo. Vamos haciendo progresos.
Bicochón.
dejaría, claro.
ResponderEliminarVaaaale, ja, ja.
ResponderEliminar;-)