Recorre mi mirada la superficie del cristal opaco de ésta mi baranda anti caídas, y permanece inmóvil ante el reflejo de la luz roja del interruptor.
Y se queda ahí, suspendida. Tengo frío, me meo, llaman a la puerta, suena el teléfono, se sale el agua de la cazuela, me reclama el gato la cena (¡hace horas que debí dársela!), tengo que cerrar las puertas del patio, se ha disparado de nuevo la caldera.
Es tarde, muy tarde, el despertador sonará ya hoy y todavía mañana...
Pero aquí estoy, mirando el reflejo de la luz roja del interruptor en el cristal opaco de ésta mi baranda anti caídas.
Profusa y profundamente, ahora mismo, todo mi ser, no importa qué luego...
No te muevas, no te muevas, no te muevas...
¿Cuánto de personales?
La de la foto no soy exactamente yo; se la he cogido prestada a un amigo (Manolo Cabrera) que me dijo que me cedía los derechos. Le he pedido que me haga una de un gato mojado, pero todavía no me la ha enviado.Dice que si sé lo que corre un gato cuando se moja. Y sí, algo sé de eso...Así es que esperaremos y mientras, nos quedamos con esta deliciosa mona de cara colorada. Es que es muy pudorosa. Como yo.
Mmmmmm.....
ResponderEliminarY no se movió.
;-)
Besos.
¡Ay, nena!
ResponderEliminar¡Qué desasosiego!
¡Qué sinviví!
Bicos moitos.