Tantos ratos dedicados a imaginar mi traslado.
Cómo sería comer de otra cosa, levantarme con otra luz.
Sentir un aire diferente empañándome las gafas.
A quién y por cuánto vendería mi casa.
Qué feliz que era y qué guapa estaba.
Yo compraría el pan en una panadería de muro de piedra.
Olería a liquen en chimenea.
Siempre me veía conduciendo. El hecho de marchar adonde tú estabas, lo realizaba invariablemente con el pie en el acelerador en una carretera envuelta de pinos, de verde, y de vacas.
Todavía veo aquella carretera que nunca he visto. Y conozco hasta el último detalle del salpicadero del coche, sonando (¡cómo no!) Lionel Richie a toda caña.
Oscurece. Siempre oscurece.
Lloré tu huída.
Y ahora bendigo tu ausencia.
Al contrario que tú,
Que bendijiste lo que en ti lloré
Y lloras ahora lo que en ti bendigo.
Que te den.
Olvídame.
Fascistas (Un cuento de verano)
Hace 4 semanas

¡Ay, Gata! que yo te quiero como antes...
ResponderEliminarBesos ♥♥
Me siento como si me hubieran metido un brazo por la boca hasta las entrañas, y me hubiesen dado la vuelta como a un calcetín. Nena.
ResponderEliminar"Rara" es el adjetivo que más se aproxima a mi estado. Pero solo (sin tilde) se aproxima.
Bicos.
Gata, tengo la dirección en el perfil. Escríbeme,anda...
ResponderEliminar;-)
Vaya, qué peligrosa es la noche...
ResponderEliminarHasta que no cerré el oredenador y me pasé por última vez por mi correo, no vi que me habías escrito esto. Ja,ja. Y yo asomándome a tu blog; ratón que te pilla el gato. Era ya muy tarde, y a mí se me había bajado la curva de la emoción. Vamos, que se me cerraban los ojos.
Díme qué quieres que te cuente, y te escribo. Pero mi e-mail no es misterioso. Es mi e-mail.
Bicos.
Nada especial, es que como te veo un poco pachucha...por eso. No estoy acostumbrada a verte así.
ResponderEliminar;-)
Bicos**