Noto la
presencia al tiempo que me agacho a coger las cosas del carrito para ponerlas
encima de la cinta transportadora de la caja. Se arrima. Ya percibo que es una
persona muy joven, una niña preadolescente. Deduzco que solo lleva una cosa. Yo
sigo a lo mío (tampoco yo llevo mucho, mi carro es muy pequeñito, y encima he
comprado un paquete de papel higiénico que me ha ocupado siete octavos del
espacio, más o menos el que me ocupa el culo en el cuerpo), como si no la
viera. Siempre dejo pasar a la gente que lleva una cosa o dos, me gusta ser
amable sé que es sano, reduce el colesterol malo, y atenúa las arrugas de expresión, pero poseo esa, no
sé si es deformación generacional por el afán de educar a los niños de la
comunidad y que tanto echo de menos hoy día (cuando yo era pequeña, la
comunidad entera educaba a los niños, era una ley no escrita que pasó de
generación en generación y los adultos entendían que la labor de educar y
cuidar a los cachorros fueran suyos o del vecino, era labor de todos. Si tú
hacías una trastada en el parque de la ermita, cuando llegabas a casa, tu madre
ya tenía el parte, y te caía una buena. En mi opinión, eso lamentablemente se
ha perdido. Los padres utilizan a los hijos como armas arrojadizas contra los
percibidos triunfos de los demás, ya sea el vecino o la maestra, potenciando así sus propias frustraciones y
envidias. No sé, inexplicablemente -dada mi inteligencia- no soy experta
en estos menesteres (llámale sociología), pero es mi percepción), entonces,
esta deformación generacional, decía, que me incita a educar, me obliga a
evaluar su comportamiento antes de dejarla pasar. Quiero ver si me pide pasar,
si empieza a resoplar, si deja encima de mis cosas lo suyo… Pero ella aparte de
estar muy pegada a mí, no me dice nada, no resopla nada, y mantiene su cosa
(que ya adivino una botella de leche) en su mano. Cuando ya he cargado todas
mis cosas, y le he enseñado el carrito vacío a la chica de caja, me dirijo a la
niña, ¿solo llevas eso, cariño?, sí, cariño, me dice (me sorprende), y le digo
¿quieres pasar? No. ¿No?. No, no te preocupes, cariño, es que no tengo prisa.
Me la como. Cuando yo ya he pagado y estoy recogiendo mis cosas, como ella solo
lleva la leche termina antes y me adelanta y al pasar por mi lado me dice,
hueles muy bien. Toma.
A mí me
ha hecho sonreír, pero me ha dejado pensativa y conmovida hasta este momento
que no me la quito de la cabeza. No he podio evitar evocarme a mí cuando tenía
eso ¿12-13 años?, es que realmente la cabeza te va así con doce años. Tienes
tantas fantasías que todos somos como pequeños Tolkiens en potencia. ¿Qué es lo
que nos pasa para que no lleguemos a ser tan brillantes como pudimos? Apuesto
por una combinación de miedo (a enfrentarse a los comentarios y posturas
contrarias), y pereza (a lo mismo), al
principio aquel, al final esta última. Tampoco hay que darle más vueltas al
asunto, al fin y al cabo nuestras vidas no son más que instantes en el tiempo,
aunque a algunos el instante se nos vaya haciendo ya algo eterno. Al final de
la corrida solo espero poder decir aquello que dijo aquel* “ yo soy (he sido)
una persona educada: solo conozco las cárceles sutiles”.
*[Roberto
Bolaño Los detectives salvajes .]

Yo hago lo mismo que tu, me gusta dejar pasar a la gente, pero odio que pasen por cojones, eso no lo consiento.
ResponderEliminarMe acabo de dar cuenta que lo hago mal, yo no pregunto, yo digo con un imperativo, "pasa", solo me faltaría decir "¡Pasa coño!" y seguro que esto quiere decir algo en mi contra... :(
Me encantan las chicas que huelen bien... :)
Besos y salud
A mí todo lo que huele bien me encanta.
EliminarGracias Genin, salud y besos!!
Bueno, esa niña era para comer, claro que sí.
ResponderEliminarMe ha gustado eso que dices de la educación. Nunca me había parado a pensarlo, pero es verdad, antes educaba toda la comunidad, y ahora...mejor me callo porque eso, aunque sea en pequeñas dosis, lo sufro todos los días.
Yo también me fijo y les digo "pase, pase.." Y como a Genín, no me gustan los que se hacen los tontos para adelantar, aunque no tenga prisa.
¿Poda excesiva? Me matas, jajaja.
Bicos, Gata
Sí, lo de la no-educación colectiva, en mi opinión, ha sido un paso atrás en la civilización humana. Por eso hay tanto nacionalismo y tanto fascismo, fíjate tú. Si se mantuviesen abiertos los patios de recreo de la imfancia, no habría tanta barrera, ni tanta etiqueta. ¿Pero quién va a escucharme a mí, si me tienen dentro de una cerca con el cencerro colgando (pa ponerme nerviosa) y marcada a fuego?
EliminarBesuchones, azulona.
(Dios mío, qué lejos andan mis musas.)
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